Desde los últimos años del siglo XIX se produjo un cambio cultural muy importante en la alta sociedad de Buenos Aires, el estilo de vida, costumbres y entretenimientos comenzaron a parecerse enormemente a lo que ocurría en Europa. Los argentinos pudientes viajaban permanentemente al viejo continente, se hizo costumbre que sus hijos estudiaran allá y muchos vivían en verano, es decir se iban apenas comenzaban los primeros fríos en la capital porteña y volvían cuando comenzaban los primeros fríos en París, Roma o Londres.
Palais de Glace
En el año 1910 se inauguró una casona estilo francés que funcionaría como club social, su principal atractivo era una pista de hielo; lo llamaron “Palais de Glace” o Palacio de hielo en nuestro idioma. Estaba construido al estilo del “Palais des Glaces” parisino, tenía una gran pista central circular y a su alrededor había palcos y espacios para las por entonces famosas tertulias.
El lugar era visitado no solo por los aficionados al patinaje (que se puso muy de moda por aquellos tiempos) también muchos miembros de la alta sociedad concurrían diariamente para visitar la confitería del piso superior, además tenían palcos alquilados por toda la temporada para observar el curioso y exclusivo deporte.
Por aquellos años, el tango estaba reservado a la gente del arrabal, se tocaba y bailaba en los piringundines, academias y burdeles. Estaba mal visto y tardó muchos años en ingresar a sociedad en general.
En 1912 hubo un hecho transcendental para el cambio en la visión que la gente tenía de esa música, Antonio Demarchi, fundador y presidente de la prestigiosa Sociedad Sportiva, organizó una espléndida fiesta en el Palais de Glace aprovechando que la pista no tenía hielo, en esa instancia introdujo el tango en la sociedad porteña. La música de los malevos y de los trabajadores ingresaba por primera vez a un reducto del aristocrático y selecto público.
Por un tiempo el patinaje siguió siendo la actividad principal en el bello local pero poco a poco el tango fue desplazándolo, en 1915 pasó a ser una pista de baile en forma definitiva.
El 11 de diciembre de ese año el ya famoso cantante y actor Carlos Gardel concurrió al lugar junto a un grupo de amigos con motivo de su cumpleaños. En medio de los festejos y libaciones los muchachos cometieron el pecado de conversar y hasta bailar con algunas señoritas aristocráticas y aquellos miembros del club, todos de la clase alta porteña se enojaron y desataron una pelea.
Carlos Gardel
En pocos minutos el episodio se dio por terminado pero los ánimos no estaban apaciguados; más tarde, fuera del Palacio y a pocas cuadras, la pelea se reanudó y la situación se complicó hasta tomar rivetes dramáticos. Carlos Gardel terminó con una bala en el tórax, fue llevado urgentemente a un hospital cercano donde le salvaron la vida pero no pudieron extraerle el proyectil.
El extraordinario cantante, símbolo mundial del tango, vivió con la bala en su pulmón izquierdo hasta el día de su muerte ocurrida el 24 de junio de 1935 en Medellín, Colombia cuando el avión en que estaba por despegar siguiendo una exitosa gira chocó con otro que aguardaba en pista.
En la autopsia le extrajeron la bala.


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