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En la lejana Santa Cruz los trabajadores también animaron luchas épicas que concluyeron en matanzas incluso más terribles. Dominaban allí enormes estancias dedicadas a la producción lanera para la exportación, muchas de ellas en manos de extranjeros, especialmente ingleses y alemanes.

Mediante alianzas matrimoniales, hacia 1920 tres familias llegaron a poseer millones de hectáreas en la zona y a controlar los bancos, aseguradoras, grandes comercios, puertos y empresas mineras que allí funcionaban.

Las estancias se organizaron como empresas capitalistas, algunas de ellas con altos grados de tecnificación.

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Las organizaciones obreras y la Patagonia Trágica.

La organización “racional” del trabajo y la subcontratación de tareas les permitió grandes ahorros en mano de obra, especialmente en los planteles estables, que fueron mínimos.

Eso significó, sin embargo, que las estancias requirieron grandes números de trabajadores estacionales para la época de la esquila, una fuerza de trabajo heterogénea en su origen nacional, nómade y desarraigada, que les resultaría muy difícil de mantener a raya.



La organización obrera comenzó allí de la mano de la Federación Obrera (FO), fundada en Río Gallegos en 1910, que para 1920 nucleaba una serie de gremios de los pocos pueblos costeros que había por entonces, especialmente estibadores y cocineros y empleados de hotel, la mayoría inmigrantes europeos.

Habían conseguido también extender la afiliación entre muchos de los peones que trabajaban en las estancias, entre los que, junto a los de origen argentino, eran legión los chilenos y los europeos.

La conducción del sindicato estaba entonces en manos de Antonio Soto, un español de apenas 23 años, de ideas anarquistas. En 1920 el malestar de los trabajadores se hizo sentir tanto en el campo como en los pueblos.

Huelgas y boicots.

Mediante huelgas y boicots a los comercios más importantes exigieron un aumento en los jornales y mejoras en las condiciones de vivienda. Para noviembre la huelga se expandió por las estancias y la ciudad capital quedó paralizada.

Entre el peonaje rural los dirigentes más importantes eran por entonces “el 68” y “el Toscano”, dos italianos acriollados, secundados por otros dos gauchos nacidos en el país. Junto a ellos se había reunido un grupo mayor de referentes de la huelga, que incluía un francés, un alemán, varios chilenos, varios españoles, un ruso, tres norteamericanos, dos escoceses, un negro portugués, un uruguayo y un paraguayo, además de varios argentinos.
Historias para recordar: las luchas sociales y los sucesos de la Patagonia trágica.Click to Tweet
Como una hueste rebelde a caballo, embanderada con estandartes rojos y negros, este grupo procedió a tomar estancia tras estancia, engrosándose con la peonada que quisiera seguirlos y obligando a los dueños y administradores a acompañarlos en calidad de rehenes.

 Como buenos anarquistas, todas las decisiones las tomaban en asambleas en las que la totalidad de los peones tenían voz y voto.

La dimensión que había tomado el movimiento en el campo obligó finalmente a la patronal a reconocer a la FO y sentarse a negociar.

Sueldo mínimo, mejoras habitacionales e incorporación del grupo familar.

Pero el sindicato le presentó un pliego de condiciones que no estaban dispuestos a conceder, que incluía un sueldo mínimo de $100, mejoras en las viviendas para peones y la obligación de que los estancieros tomaran a los trabajadores con sus familias (y no sólo a los solteros), ofreciéndoles ventajas para radicarse.

 Los terratenientes, organizados en la Sociedad Rural y la Liga Patriótica y apoyados por la embajada británica, exigieron entonces a gritos al gobierno nacional que enviara tropas para reprimir. Yrigoyen finalmente envió tropas del Ejército al mando de un militar radical y de su confianza, el teniente coronel Héctor Varela.

Pero, para gran frustración de los estancieros, la mediación que se encaró entonces entre los rebeldes y la patronal terminó concediendo casi todos los pedidos de los trabajadores, con lo que la huelga se levantó con victoria obrera.

La soberbia de los estancieros.

La tranquilidad, sin embargo, duraría poco. Tras el regreso de las tropas a Buenos Aires, se hizo evidente que los estancieros se preparaban para incumplir el convenio firmado. Con ayuda de parte de la prensa porteña, se dedicaron a difundir informaciones falsas sobre crímenes y violaciones cometidos por “bandoleros” anarquistas y de “complots” chilenos para apropiarse de la Patagonia. 
Leer también: Los primeros estadios de toma del poder de América por parte de las empresas hace 100 años.
Consiguieron así arrancarle a Yrigoyen la promesa de que volvería a enviar tropas, esta vez con ánimos represivos. Llegado el fatídico momento de la esquila, y en medio de tales campañas, la FO obró con prudencia e indicó que sólo pararían los peones en aquellas estancias que no respetaran el pliego firmado el año anterior.

Pero cuando esta medida comenzó a hacerse efectiva, la policía local encarceló masivamente a los dirigentes obreros que encontró en los pueblos, deportándose a aquellos que fueran extranjeros. Esa provocación patronal precipitó los acontecimientos: Soto llamó a una huelga general en demanda de la liberación de los presos políticos. Nuevamente las estancias fueron ocupadas, los administradores tomados de rehenes, y las armas y caballos confiscados. Para comienzos de noviembre de 1921 todo el sur de Santa Cruz se encontró paralizado.

Diversas huestes obreras recorrían el campo con sus banderas rojas, de asamblea en asamblea, cambiando de ubicación para evitar a la policía. Los aterrorizados estancieros abandonaban sus propiedades y se refugiaban en los pueblos costeros.

Se decreta la ley marcial.

Ante la gravedad de los acontecimientos Yrigoyen volvió a enviar tropas, nuevamente al mando de Varela. Pero esta vez el teniente coronel llevó órdenes distintas.

Al llegar a Santa Cruz decretó la ley marcial y anunció la pena de fusilamiento para cualquier desacato. Aunque intentó presentar a la opinión pública un escenario de guerra, en realidad lo que hizo fue enviar pequeñas patrullas que fueron deteniendo a los obreros en diversos puntos del territorio.

Aunque estaban pobremente armados y no ofrecieron resistencia, buena parte de los obreros capturados fueron fusilados allí mismo, sin mediar siquiera un juicio sumario.

Los fusilamientos para eliminar a los cabecillas del movimiento.

Los estancieros liberados colaboraron casi siempre con las tropas, señalando a los peones que a sus ojos merecían la pena capital. Aprovecharon así no sólo para eliminar a los cabecillas del movimiento, sino también a cualquiera que les resultara revoltoso o simplemente a los peones a los que les adeudaban jornales.


Los cuerpos de los fusilados fueron enterrados en las mismas estancias en fosas comunes o quemados con gasolina. El episodio más dramático de los fusilamientos fue el del 6 y 7 de diciembre en la estancia “La Anita”, donde se hallaba el grupo más numeroso de peones, unos 600, encabezados por el propio Soto. Sitiada por las tropas, la peonada tuvo tiempo de realizar una última asamblea para definir qué hacer.

Una mayoría opinaba que convenía entregarse a cambio de la promesa de conservar la vida. El alemán Pablo Schulz, en franca minoría, sostenía que había que enfrentar a los militares. Soto pensaba que eso era una locura: sin poder de fuego ni entrenamiento, los peones no tenían chances frente a soldados de un ejército regular.
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La falsedad en las promesas del coronel Varela.

Pero también sabía que las promesas de Varela eran falsas y que serían fusilados apenas se entregaran. Intentó utilizar su mejor oratoria para convencer a la asamblea de huir a la montaña y resistir allí practicando tácticas de guerra de guerrillas. Pero todo fue en vano: a la hora de la votación la mayoría decidió entregarse.



Aunque sabía que moriría fusilado, Schulz acató la decisión y se entregó con los demás. “Yo no soy carne para tirar a los perros”, dijo Soto; que con un pequeño grupo se escapó sigilosamente por la noche y logró cruzar a Chile. Moriría allí de viejo, mucho después. Nunca pudo dejar de preguntarse si sus palabras de esa noche acaso pudieron haber sido más convincentes, acaso pudieron haber salvado de la muerte a la enorme cantidad de sus compañeros fusilados como perros en La Anita.

Los fusilamientos continuaron hasta que se acabó con todos los núcleos huelguistas. No es posible saber exactamente cuántos fueron los fusilados de la Patagonia trágica. Sobre la base de los datos aportados por los militares se llegó a documentar 283 casos, pero sin dudas fueron muchos más (la prensa anarquista calculó que fueron no menos de 1500). La patronal no esperó a que la carnicería terminara para cantar victoria: el 10 de diciembre la Sociedad Rural de Río Gallegos publicó las condiciones con las que se contrataría de ahora en más al personal.

 Los sueldos anunciados venían con una rebaja de un tercio y más respecto de los que estaban en vigor anteriormente, y ni se mencionaban las mejoras de vivienda que se habían acordado en la primera huelga.

Para entonces el terror ya había hecho su trabajo: ya no quedaba ni sindicato ni nadie dispuesto a protestar.

El escándalo por la masacre puso en un brete a Yrigoyen: Varela siempre sostuvo que cumplió órdenes del presidente.



Luego de los hechos la UCR impediría la creación de una comisión investigadora en el Congreso. Ningún partícipe de los fusilamientos fue juzgado. Por el contrario, a Varela se lo premió designándolo director de la Escuela de Caballería de Campo de Mayo.

*Fragmento del libro Historia de las clases populares en la Argentina: desde 1880 hasta 2003, Buenos Aires, Sudamericana, 2012. NB: Toda la información de este texto está tomada de investigaciones de Osvaldo Bayer.
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Sin saberlo y tallado en el ADN, los argentinos portan un mensaje de sus antepasados. Y en el 56% de los casos el que lo legó dejó escrito simplemente un solo dato: su origen amerindio. De la población actual, el 44% desciende sobre todo de ancestros europeos, pero el resto —la mayoría— tiene un linaje parcial o totalmente indígena.

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Así lo determinó un estudio realizado por el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Universidad de Buenos Aires, a partir del análisis de casos en 11 provincias. "Lo que queda al descubierto es que no somos tan europeos como creemos ser", dice Daniel Corach, director del Servicio, profesor en la cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigador del Conicet. En una segunda etapa —junto a Andrea Sala, investigadora del Conicet, y Miguel Marino, becario de esa institución— analizaron comunidades aborígenes puras.
A partir de 1992, y tomando muestras de ADN al azar de un total de 12 mil personas, los científicos pudieron ir tirando del hilo de la madeja de los genes para reconstruir la historia de la población que vive en nuestro país. Querían saber cuánto había aportado la población originaria en la formación de la actual Argentina. Ahora, con el estudio terminado, parece que fue mucho.
El análisis implicó leer los códigos inscriptos en el ADN mitocondrial, que aportan todas las madres, y en el Cromosoma Y, que sólo tienen los hombres y que les legan los padres. Y, que al no combinarse durante la unión para crear un nuevo ser, permanecen inalterables en las distintas generaciones.
Los investigadores argentinos, a cargo del estudio, sabían dónde buscar en ese rompecabezas de códigos genéticos. El método aplicado no es nuevo. Se usa desde mediados de los años 90 y se reduce a una célula. En realidad a su núcleo y a las mitocondrias, dos sitios donde se encuentran moléculas de ADN. Porque, finalmente, todo se centra en esa sigla que designa a una molécula compuesta por dos cadenas de unidades químicas (Adenina, Timina, Guanina y Citocina). De dónde ellas se ubiquen depende el mensaje. Habría que pensarlo como un abecedario de cuatro letras que forman palabras. El mensaje da cuenta del organismo.
En esa larga hilera de combinaciones que forman al Cromosoma Y, hay un marcador conocido con siglas y números: DYS199. En ese lugar, en el caso de los amerindios, aparece una característica típica —y científicamente comprobada— que portan todos los miembros de esa comunidad y que se verificó en gran parte de los hombres argentinos. Pero esa característica genética, explican los científicos, no necesariamente se manifiesta con algún rasgo físico visible. "De ahí que se haya podido sostener tanto tiempo la creencia de que la mayoría de la población argentina es de origen europeo", dice Corach.
Después el equipo buscó en un área determinada de las mitocondrias, también en una región que se mantiene inalterable y que se identifica como HVR I. El resultado fue el esperado: la mayoría de la muestra tenía ascendente materno no amerindio. Es decir, había mayoritariamente madres europeas (53,3%).
La combinación de ambos datos dio que hubo cruzamiento y que en el 56% de los casos había un legado indígena en algún lugar del ADN. De este segmento de la población, sólo el 10% era amerindio puro, sin ningún componente europeo.
La sorpresa para Corach se explica así: "Se cree que las dos grandes matanzas de población aborigen terminaron con 30.000 personas. Se supone que había más población. Seguramente lo que sucedió es que ellos tuvieron descendencia que está presente todavía. Creo que se sobreestima el componente europeo".
El científico sostiene que "la muestra del estudio es representativa porque incluye a la población urbana pero no sólo de la Capital Federal", explica. "Si analizamos a la población de Barrio Norte nos dará un alto porcentaje de origen europeo".
El método partió de un avance científico: desde hace unos años se sabe que parte de la historia queda registrada en el material genético que acarrean los humanos. Y tal novedad permite reconstruir el famoso "de dónde venimos" de la humanidad.
En un comienzo sólo pudo hacerse con el material aportado por las mujeres, que está en las mitocondrias. De ahí la polémica revelación de que las madres de todos los hombres era la "Eva mitocondrial", una mujer africana. A mitad de los años noventa, se pudo analizar el componente masculino, inscripto en el Cromosoma Y.
Ahora, Corach y compañía quieren averiguar cómo se movió esta población. Mientras tanto el mito fundacional está cuestionado. ¿Habrá que borrar esa parte de las guías de viaje y enciclopedias que dicen que más del 85% de la población argentina es de origen europeo?

Este artículo, y los que seguirán pretenden difundir aspectos poco o mal esclarecidos de la cultura mapuche.

A fin de evitar erróneas interpretaciones debemos aclarar previamente nuestra particular perspectiva de investigación: Chamanismo y Hierología.

Todos los pueblos sin maquinismo e integrados ecológicamente al medio natural en que habitan, tienen, por raíz de su cosmovisión, la vivencia de lo sagrado.

O sea que absolutamente todos los aspectos de su cultura (arte, ciencia, música. juegos, costumbres, etc.) están regidos sin excepción, por cánones sagrados. Ese hombre vive inmerso en un cosmos impregnado de sacralidad (mal llamado " mágico" por ciertos antropólogos que ven la cosa desde afuera).

La cultura es una proyección concreta, un hacer, del pensamiento humano.
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La cultura mapuche.


A la cultura de esos pueblos, que tienen por eje de actividades lo sagrado, la llamaremos hierocéntrica (del griego, hieros = sagrado), pero no teocéntrica, (gr. Theos = dios) pues las divinidades sólo ocupan la atención completa del hombre ordinario en los momentos de crisis individual o social.

Lo sagrado es expresado en la enseñanza del mito, fórmula del modelo de todo ser existente en el cosmos, y del rito, la acción cuyo sentido reposa en el modelo dado por el mito.

Las culturas hierocéntricas.

Toda cultura hierocéntrica, como son, por ejemplo la mapuche, la hopi, la bantú, la de cualquier pueblo prehistórico o las de Grecia, Roma, India, Israel o China arcaicas, tienen un medio a través del cual se manifiesta directamente lo sagrado: el Chamán.

Este es un ser humano especial que tiene comunicación directa con sus dioses. espíritus, y realidades no-ordinarias, siendo a la vez sacerdote, extático, curador, artista. poeta, músico, juez y preservador de la ecología cósmica, por citar algunos de sus atributos.
Leer también: Al igual que en Argentina en Chile despojo y leyes perversas contra las comunidades mapuches.
El chamán mapuche más conocido es el machi (sustantivo de género epiceno, o sea masculino y femenino al mismo tiempo, por ejemplo el / la presidente). En las culturas hierocéntricas, cuEn las culturas hierocéntricas, cuanto menos intelectualizada y burocratizada sea la creencia religiosa, más importante será el rol del chamán. Cuando este rol predomina. nos hallamos frente a una religión chamánica y, como derivada de ella, una cultura chamánica.

Las culturas chamánicas.

Un hecho de capital importancia es que las culturas chamánicas comparten, tanto a través del tiempo como del espacio, a despecho de la diversidad cultural, la migración y la difusión, las mismas estructuras básicas, adaptando tan sólo los caracteres superficiales a los distintos hábitats. La religión chamánica forma un complejo coherente que siempre está presente en los orígenes de toda civilización y de toda religión burocratizada y teologizada.
Lama con simbolos.

Cuenta con 50.000 años de antigüedad materialmente probada1 y nos permite, intercambiando elementos, descifrar en una cultura chamánica aquellos que están ocultos o perdidos en otra, gracias a sus analogías funcionales. La disciplina que estudia el fenómeno religioso es la Hierología. La cultura mapuche es, dentro de las hierocéntricas, chamánica, como lo es su religión.
La cultura mapuche integrada al medio natural que habita tiene la vivencia de lo sagrado.Haz Clic para Twittear
Todo estudio sobre un aspecto, por trivial que éste sea, del quehacer mapuche, realizado sin tener en cuenta su raíz religiosa, su causa, estará necesariamente condenado a un resultado erróneo pues solo se apreciará la apariencia material y formal de las cosas, sin percatarse de la esencia que, oculta en su interior, las anima.

El rito y el mito.

Sólo considerará meros "cadáveres culturales", meras " caretas". "En la medida que el rito es inseparable del mito, es una representación del cosmos: del universo y del papel de los hombres en él.

Según sea su expresión y lugar confiere a la sociedad el sentido de temporalidad y de la espacialidad, por tanto, de la identidad de la cultura".

La "concepción de lo sagrado en el mundo y en el papel que tiene el hombre en esa relación, es una ce las ideas centrales de la vida religiosa y social del mapuche..." El mapuche tiene una "... percepción vivencial de una naturaleza dotada de sacralidad ... la realidad que ellos viven diariamente transcurre en el plano de la tradición... presente en su religiosidad, creencias y mitos". "El chamanismo no puede ser excluido (de los ritos) en virtud de la importancia que tiene para la imaginación y la vida de cada araucano". Todo acto de un mapuche tradicional (aún las necesidades fisiológicas mismas) tiene su sentido y su fundamento en la cosmovisión del chamán, y ese enfoque integral será el de nuestros estudios.
Lama con simbolos multiuso elaborado en lana de oveja y teñida 
Advirtiendo que desde el punto de vista hierológico carecen de valor objetivo tanto la hipótesis de las "ideas elementales" de August Bastian como la teoría del "inconsciente colectivo" de Carl G. Jung.



Antes de entrar en materia debo acotar que determinados temas de ese rico mundo sagrado exigen de quienes lo compartimos guardar reserva, por eso se nos excusarán algunas superficialidades, o el hablar con ejemplos de otras latitudes.
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“Mientras el Estado y sus gobiernos en turno no tengan la voluntad política para resolver nuestras demandas históricas, que tienen como base el territorio y la autonomía, será muy difícil que haya tranquilidad.

Si el gobierno sigue con su tozudez de militarizar algunos espacios territoriales, no habrá posibilidades reales de buscar algún tipo de entendimiento”, dice, desde la cárcel de Ángol, en el sur de Chile, Ramón Llanquileo Pilquimán, uno de los dos presos políticos mapuche en huelga de hambre desde el pasado 14 de noviembre.

Llanquileo y Héctor Llaitul, ambos dirigentes de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), exigen la reconsideración de su situación legal después de una sentencia por homicidio frustrado. Ésta es la tercera huelga de hambre que realizan desde sus detenciones en 2009. Las anteriores llegaron a durar hasta cerca de 90 días sin alimentos.
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El problema mapuche en Argentina y Chile.

El “problema mapuche”, se advierte en un llamamiento que circula en solidaridad con la causa de este pueblo y con los activistas en huelga de hambre, “no es un tema simplemente policial o jurídico; es un tema político que implica reconocer que los mapuche están embarcados en una causa que brota de la ocupación abusiva que hizo Chile de su territorio al sur del Bío-Bío”.

Llaitul ni Llanquileo, señala el manifiesto, “pueden ser tratados como delincuentes y mucho menos como terroristas”. Mantenerlos en esa condición, continúa, “hace que cada día sea más difícil llevar adelante el diálogo pendiente entre la nación chilena y el pueblo mapuche”.

La Coordinadora Arauco Malleco.

Criminalizada y perseguida desde sus inicios, la Coordinadora Arauco Malleco es una organización que reivindica la autonomía de las comunidades mapuche, y la recuperación de las tierras que les han sido arrebatadas, motivo por el que han sido catalogados como “terroristas”. La CAM, dice Wikipedia, “es una organización nacionalista mapuche de carácter terrorista”. Ni más ni menos.


Pero ni terrorista ni criminal. La CAM es parte del movimiento mapuche autónomo que lucha por la reconstrucción de un pueblo históricamente despojado, saqueado y destruido. Desde hace más de una década, su lucha se extendió y ya no sólo por la recuperación de la tierra usurpada por el Estado chileno y por las transnacionales; sino también por la reivindicación de los mejores elementos de una cultura que se va perdiendo junto con el territorio: lengua, organización ancestral, tradiciones, las relaciones humanas. En suma, el ser mapuche.

La respuesta del Estado.

La CAM “encabezó un ciclo de recuperaciones de tierras ancestrales desde 1998 hasta la fecha, con demandas territoriales y autonómicas para reconstruir y defender sus derechos como pueblo originario.
Al igual que en Argentina en Chile despojo y leyes perversas contra las comunidades mapuches.Haz Clic para Twittear
La respuesta del Estado ha sido una agresiva criminalización y persecución del movimiento mapuche, en la que cerca de 250 activistas han sido procesados, muchos de ellos integrantes de la CAM”, se advierte en el llamamiento de solidaridad.
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Tanto a Ramón Llanquileo Pilquimán como Héctor Llaitul se les pretende juzgar por un doble procesamiento, pues del fuero militar fueron absueltos y por el ámbito civil condenados, curiosamente con los mismos testigos y las mismas pruebas en contra.

“Nos parece alarmante la transgresión de algunos de los más elementales principios jurídicos como el ‘non bis in idem’, esto es, que la persona no puede ser juzgada dos veces por la misma causa, y la utilización de ‘testigos secretos’, como ha sucedido en este caso, vulnerando la seguridad jurídica.
Leer también: Pueblos originarios de la Patagonia: cultura mapuche y araucana.
Nos preocupa en extremo también la inobservancia de los más primordiales derechos humanos, considerando que no puede ser la criminalización de la protesta social la respuesta del Estado hacia las demandas indígenas de tierra, territorio y autonomía”, señala una iniciativa mundial de intelectuales en su defensa.

Las demandas concretas y urgentes.

Las demandas concretas y urgentes en estos momentos son: el rechazo al doble procesamiento; beneficios carcelarios para Ramón Llanquileo (quien después de purgar la mitad de su condena ya puede acceder a ellos); y el reconocimiento de los tiempos de encarcelamiento de prisión preventiva (cerca de 5 años acumulados, fruto de la ley antiterrorista) como parte de los tiempos de condena ya purgados.

Garantizar el debido proceso de los detenidos.

Garantizar el debido proceso de los detenidos, revisar las irregularidades acreditadas en su juicio, garantizar condiciones carcelarias dignas y poner fin, a la brevedad, a su injusto procesamiento, es la exigencia que recorre el continente, junto con el llamado a “la libertad inmediata e incondicional de Héctor Llaitul y Ramón Llanquileo como forma de terminar con la huelga de hambre; la creación de una instancia de diálogo entre el Estado chileno y los representantes legítimos del pueblo mapuche; la definición de una agenda común; la recuperación para las comunidades de los territorios que se encuentran en manos de las forestales y reconocimiento del Tratado de Trapihue de 1825, vigente y no respetado por el Estado chileno”.
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El estado argentino por expresa indicación de su presidente Mauricio Macri ha iniciado una verdadera ofensiva contra los pueblos indígenas de la Patagonia y en particular contra los mapuches que lo acusan de entregar indiscriminadamente tierras y privilegios a millonarios amigos suyos y en particular al magnate británico Joe Lewis.

Como consecuencia de esta acción represiva las fuerzas policiales han sido detenido el líder mapuche Facundo Jones Huala.

Cabe destacar que desde el 1 de agosto se encuentra desaparecido Sergio Maldonado, después de una acción de rastrillaje coordinada de las fuerzas de seguridad con numerosos hechos de violencia a cargo de las fuerzas públicas.

Lo que sigue es la entrevista desde la cárcel publicada por el diario Página 12:
Facundo Jones Huala

Reportaje desde la cárcel al líder mapuche Facundo Jones Huala.

Preso desde el 28 de junio, señala que justo ese día se reunieron Macri y Bachelet, y que su prisión es por cargos que ya estaban apelados. El futuro mapuche, las multinacionales y la lucha pacífica.

Es acusado por sectores del gobierno y mediáticos como el culpable de muy graves delitos: terrorismo, incendios, robos, amenazas e, incluso, haberle “declarado la guerra a Chile y Argentina”. Facundo Jones Huala, 31 años, autoridad mapuche del Lof Cushamen de Chubut, dialogó con PáginaI12 desde la cárcel de Esquel.

La ilegalidad de su detención.

Denunció la ilegalidad de su detención desde el 28 de junio, explicó la lucha del pueblo mapuche, la disputa por el territorio, el capitalismo, los estados coloniales y el rol de los gobiernos aliados a las empresas mineras y petroleras, y las grandes estancias. “La Conquista del Desierto no ha terminado”, afirmó Huala y alertó:

“No dejaremos de luchar por la tierra. Y aumentará la represión”.
–¿Por qué está detenido?
–Estoy preso de forma ilegal. El año pasado hubo un juicio por un pedido de extradición a Chile, que fue declarado nulo por diversas irregularidades, entre el as por la tortura a testigos. Fui liberado y esa causa está ahora en la Corte Suprema. Pero me volvieron a detener en junio por la misma causa. Por lo cual no se respeta el debido proceso, nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa. Los jueces están violando el estado de derecho, su propia legislación.

Se trata de un hecho político.

–¿Por qué le darían a usted este trato?
–Se trata de un hecho político. Mi detención se dio el mismo día de la reunión entre los presidentes Mauricio Macri y Michel e Bachelet. La misma prensa oficialista dio cuenta que hablaron de la situación mapuche y de mi extradición. Nuestra lectura es que se trata de un montaje político y judicial.

–¿A qué lo atribuye?
–Hay un clima de persecución política porque estamos afectando intereses de empresas, sobre todo en un gobierno tan neoliberal y derechista como el de Macri.
Gobierno que no tiene reparos en vulnerar el propio estado de derecho con detenciones ilegales como la que me toca.

No solo para indígenas.

–¿Lo considera un caso testigo ante los reclamos indígenas?
–No solo para indígenas. Es un mensaje para todos los luchadores sociales. Se quiere reprimir a quiénes se levantan y exigen sus derechos. En particular sobre el pueblo mapuche, el os saben que tienen un problema en términos geopolíticos con la expansión de conflictos referidos al territorio. Saben que los mapuches no dejaremos de luchar y el os quieren avanzar con el extractivismo. De ahí que se valen de represión, tortura, judicialización, cárcel. Los gobiernos ven un peligro en la organización y levantamiento de los pueblos indígenas.

–El gobernador de Chubut y medios de comunicación, de la Patagonia y porteños, lo acusan de diversos atentados, robos, incendios.
–Hay muchas mentiras de los medios, sobre todo de los que defienden los intereses de los poderosos, son periodistas aliados a gobiernos y empresas. Muchas de esas acciones se dieron cuando estaba preso, pero igual me acusan con mentiras.
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–Hubo incendios reivindicados por una supuesta organización llamada Resistencia Ancestral Mapuche (RAM).

–Mi gente (Lof Cushamen) no ha sido. Yo no he sido. Pasa cualquier cosa y nos quieren responsabilizar a nosotros. Hay un accidente de tránsito y nos culpan a nosotros. Luego nos reprimen de forma asesina como en enero.

–En 2015 recuperaron tierras en la estancia Benetton. ¿Por qué?
–Se trata de materializar un derecho. No podemos estar veinte años sólo con una propuesta teórica, tenemos que garantizar la vida de nuestros hijos, materializar la vida en territorio, el ser mapuche. Y Benetton es el terrateniente más grade de la Argentina. Es uno de los reyes de la Patagonia y siempre ha tenido a las oligarquías criol as a su servicio. Benetton, como Lewis, son los verdaderos dueños del Estado, tienen más poder real que Macri.

Colonial.

–En varias oportunidades usted dijo que vivimos en un Estado colonial y racista. ¿Por qué?
–Porque sufrimos una invasión y colonización forzada. Fuimos obligados a nacionalidades ajenas, ser argentinos o chilenos, cristianizarnos, asumir formas culturales ajenas y luego ser mano de obra barata del colono rico, de los terratenientes, y ahora de las empresas extractivas. Y nos rebelamos ante eso porque es una situación colonial que tiene directa relación con el robo del territorio del pasado y que aún se mantiene.

–¿Cómo es en el presente?
–Nos colonizaron porque querían toda nuestra tierra e imponer un nuevo orden político, económico y social. Y una expresión más de eso es el Estado en manos de élites. Desde hace más de un siglo el poder político, económico y judicial se articuló para desaparecer al pueblo mapuche. No se nos permite ser lo que somos, mapuches, y que tiene directa relación con nuestras tierras. De ahí que impulsamos recuperaciones territoriales, algo básico como volver a la tierra donde nacimos, y luego avanzar en recuperaciones productivas, donde podamos ver crecer a nuestros hijos y nietos.

Relación entre pasado y presente.

–¿Qué relación existe entre ese pasado y el actual avance de las empresas extractivas y gobiernos?
–Es evidente que la Conquista del Desierto no ha terminado. Se mantiene una lógica de dominación y opresión colonial y capitalista. Ahora es en una avanzada conjunta de mineras, petroleras, grandes estancieros, con el apoyo de gobernantes y jueces. Y no les tiembla el pulso al momento de reprimir, encarcelar, crear un clima de violencia político. Quieren crear fantasmas de terrorismo para justificar la escalada represiva y la militarización territorial en defensa de sus intereses Ser Mapuche

–¿Cuál es la situación del Pueblo Mapuche?
–Debemos comprender que hay una lucha centenaria. Primero con la Corona Española y luego con los estados nacionales. Nosotros perdemos la independencia hace 130 años, mucho después de la Revolución de Mayo. Nuestro territorio fue ocupado. Las tierras se entregaron a terrateniente y nosotros fuimos reducidos a mínimas porciones de tierras. En la actualidad hay nulo reconocimiento de nuestro territorio ancestral. Sobrevivimos en las peores tierras, la mayoría improductivas.
Ese podría ser un resumen de la historia del pueblo mapuche.

–¿Cómo se definen como parte de ese pueblo?
–El pueblo mapuche nunca dejó de estar organizado y exigir derechos. Nosotros pertenecemos a una generación que se ha nutrido de esa lucha, fortalecida en los últimos treinta años. Y hemos decidido dar un paso más a partir de conceptos como autonomía, autodeterminación, territorio, liberación. Y lo intentamos l evar a la práctica. Un ejemplo es la recuperación de territorios que están en manos de grandes terratenientes y multinacionales.
–Dentro del pueblo mapuche también hay diferencias marcadas...
–Claro que sí. Nosotros somos un sector más autonomista dentro de lo que es Puelmapu (territorio mapuche al Este de la Cordil era), lo que hoy se conoce como Movimiento Mapuche Autónomo, que plantea la reconstrucción de nuestro mundo mediante la recuperación de territorios. Sí hay una coincidencia general es que todo el Pueblo Mapuche impulsa la reconstrucción de nuestro mundo, y la expulsión de extractivas del territorio. Como mapuches no podemos ser en tierras devastadas, no podemos ser mapuche con pozos petroleros o con mineras. Necesitamos nuestra tierra sana, en equilibrio y armonía. Restablecer ese equilibrio es hoy revolucionario, es alterar el orden actual del capitalismo extractivo.

Referentes indígenas.

–No existen muchos referentes indígenas que se refieran en términos de “anticapitalista”, aunque la práctica vaya en ese sentido.
–Es que ser indígena, ser mapuche, es seguir un modo de vida de respeto y armonía con el territorio, no depredador, y al mismo tiempo comunitario. El capitalismo, donde una de sus caras es el extractivismo, es todo lo contrario. Destruye los territorios, arrasa comunidades, termina con la vida. Los propios poderosos, mediante los medios de comunicación y sus voceros, nos quieren hacer creer que no podemos rechazar el capitalismo ni cuestionarlo. Por nuestra cultura, por nuestra historia y por nuestro modo de vida no podemos no luchar contra el capitalismo. No es algo que inventamos ahora, viene de nuestros abuelos, pensamientos de nuestros antepasados, y tiene como objetivo la liberación, la felicidad y bienestar de las futuras generaciones.
Reportaje desde la cárcel al líder mapuche Facundo Jones Huala.Haz Clic para Twittear

Indígenas.


–¿Cuál es la situación de los pueblos indígenas en Argentina?
–Hay distintos niveles de organización y movilización. Lamentablemente no todos los pueblos están rebeldes, por distintos motivos no están confrontando. Sí hay atropel os en todo el país, nos reprimen, nos matan. Nosotros invitamos a que se rebelen, peleen, exijan sus derechos.

–¿Por qué cree que sucede eso contra las comunidades?
–Los pueblos indígenas son uno de los últimos bastiones de resistencia de la humanidad. Lamentablemente esta sociedad capitalista es suicidad, antihumana, y los pueblos indígenas tienen formas de vida que se contraponen al sistema capitalista. Pueblos que han mantenido vidas comunitarias, sostenibles, sin intervención del Estado. Los pueblos indígenas son una alternativa para estos modelos de vida modernos e inhumanos. Por eso se ve a los indígenas como un peligro para el capitalismo.

–Algunos medios y funcionarios habla del “problema mapuche”.
–Quizá seamos un mal ejemplo porque nos organizamos, luchamos y planteamos la reconstrucción de nuestra forma de vida y cultura. Por eso nos reprimen, para acal arnos. Los mapuches somos un problema para el poder.

–Usted dijo que la represión a los mapuches es “apagar el fuego con nafta”.



Apagar el fuego con nafta.

–La judicialización, cárcel, desalojos y torturas que propone el Estado solo agrava el problema. La violencia siempre la proponen el os, durante siglos. Nosotros sólo nos defendemos.–¿Por dónde debe pasar la solución?
–La respuesta debe ser política, pero el Estado argentino no lo entiende o no lo quiere hacer. Una forma de descomprimir es la entrega de tierras, como establece la Constitución y las leyes que el mismo estado ha legislado. Tienen que frenar los desalojos y devolver las tierras que está probado fueron robadas por grandes terratenientes y empresas.

–¿Cómo debe ser esa entrega de tierras?
–Cómo dice la ley. Tanto el artículo 75 de la Constitución, que habla de tierras aptas y suficientes, como el Convenio 169 de la OIT, no se cumplen. Incluso la Ley 26160, que debe frenar los desalojos, no se aplica. Si no nos han desalojado no ha sido gracias a jueces, sino que las comunidades hemos resistido en los territorios. Está claro que solo se aplican los derechos que benefician a los poderosos.

Dejar de regalarle tierras a las mineras y petroleras.

–¿Qué debería hacer el Estado a través de sus tres poderes?
–Dejar de regalarle tierras a las mineras y petroleras y cumplan la deuda con los pueblos preexistentes, como dice la Constitución Nacional, que estamos acá desde antes que esto se l ame Argentina. Solo queremos la tierra para seguir vivos. Entre todos debemos construir un mundo más habitable, con el derecho a ser diferentes.
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–¿Cómo imagina el futuro mapuche?
–Los poderosos, políticos y multinacionales, no van a ceder sus privilegios ante ciudadanos de segunda o de última categoría, como nos consideran a los pueblos indígenas. Y nosotros no dejaremos de luchar, donde la tierra es central. Por lo cual aumentará la represión, pero también la resistencia.
Fuente: Pagina12
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Los factores se repiten: hambre, desamparo ante los pedidos de ayuda y falta de presencia por parte del Estado. Un dato no menor es que Néstor era de la comunidad QOM de la provincia de Chaco y Marcos era de la comunidad Wichi de Salta. Los pueblos originarios continúan con la historia de los “Casos aislados”.

Néstor Femenia tenía solo 7 años cuando dijo basta a causa de la tuberculosis que padecía. ¿Quién o quiénes son los responsables por la muerte de un pequeño que muere de hambre? El municipio del Valle de Río Bermejito era el lugar donde él vivía con su familia. El lote 39 era su casa. Néstor no pudo ser atendido por el médico del Hospital de Villa Río Bermejito, sino por el médico indígena de su comunidad. Las causas de esto, la ausencia de recursos.

Al agudizarse su enfermedad, su familia logró que sea atendido en Villa Río Bermejito por la doctora Miriam Benítez, que propuso la derivación de Néstor a un centro de mayor complejidad. Ante la negativa del Hospital, la posición tomada por Benítez, fue hacer cargo a los padres de la decisión que se tome con Néstor. Finalmente, hubo un abandono hacia la familia Femenia, porque la doctora no se hizo responsable respecto de lo que estaba pasando, no actuó en consecuencia y Néstor murió.

Se argumentó por parte del Hospital que los padres de Néstor no enfocaron de manera gradual el tratamiento para su enfermedad. ¿La culpa es de los padres?

En mayo del 2014, los pobladores de Villa Rio Bermejito, habían solicitado al Ministro de Salud de Chaco, Antonio Morante, una reunión urgente tras las escasas -casi nulas- medidas de prevención sanitarias que veían en la población de la zona. La solución a la falta de medicamentos e insumos básicos en la localidad no fue saldada, pese a las promesas de siempre. El resultado, la muerte de Néstor.

Ana Gabriela Ocampo era auxiliar de enfermería del Hospital de Villa Río Bermejito. Su área se encargaba de tratar a los pacientes con tuberculosis y mal de Chagas. Ante las reiteradas peticiones de Ocampo para que se provea al Hospital de medicamentos, para palear estas enfermedades de gran delicadeza, la respuesta de sus autoridades fue el despido. Según informó el Centro Mandela de la provincia de Chaco, la explicación que dieron fue “era muy insistente en el tema”.
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Hasta acá el análisis que se puede hacer sobre las responsabilidades de la muerte de Néstor de 7 años de edad están bastante claras. De ahora en más ¿cuáles van a ser las respuestas para los pobladores de Villa Río Bermejito?, ¿cuáles serán las prioridades de las autoridades sanitarias? No olvidemos que Jorge Capitanich gobernó la provincia de Chaco por dos periodos consecutivos (2007-2011 y 2011-2013) y fue él quien declaró que este “era un caso aislado”. Un funcionario de la nación, hoy Jefe de Gabinete de la presidencia.

Alguien que tiene muy presente los problemas sanitarios y económicos que viven las comunidades originarias de su provincia. Una vez más, miró hacia otro lado.
El segundo caso es el de Marcos Solís, quien el 1 de Marzo debería cumplir dos años. Era de una comunidad originaria Wichi, Morillo, provincia de Salta. La causa de su muerte fue “desnutrición severa”. El Hospital donde estuvo por última vez fue San Vicente de Paul en Orán (Salta). Al poco tiempo de ser ingresado, sufrió un paro cardiorrespiratorio. En el mismo lugar, actualmente hay seis casos más de niños internados por desnutrición.

Morillo actualmente tiene 9 mil habitantes y los médicos que trabajan en el hospital son tres.
Doce kilos debía ser el peso de Marcos a su edad, sin embargo, era de ocho kilos. En declaración al diario salteño “El Tribuno” la periodista de esa provincia, Silvana Brezina, afirmó: “según fuentes que no puedo revelar, porque las echarían, ahora no les permiten a los médicos poner en el certificado de defunción la palabra desnutrición. A cambio tiene que decir distrofia”.

Recordemos que en octubre del año pasado se registró la muerte de Liliana Sarmiento. Tenía un año y cuatro meses de edad. La información había llegado en su momento de la mano del obispo de Orán, Gustavo Zanchetta, a través de un escrito que hizo público. La atención sanitaria sigue siendo la gran falencia para las comunidades originarias. Una espera que ya se cobró tres vidas de pequeños que ya no son “casos aislados”, como supo afirmar Jorge Capitanich hace pocos días en conferencia de prensa.

En consecuencia, los casos más recientes de Marcos y Néstor sumado al de Liliana del año pasado sumado a las funciones que debe tener el Estado provincial y nacional para con las comunidades originarias, dan como resultado la ausencia total y no se visibilizan aún vientos de cambio.
Los casos de Chagas, Tuberculosis y “desnutrición severa” se siguen repitiendo. La respuesta sanitaria no aparece. Los integrantes de las comunidades originarias no son bien recibidos en los hospitales. El denominador común que sigue latente es la pobreza. La pregunta que tantos de ellos como nosotros (Ancap) nos hacemos es ¿hasta cuándo?
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