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Los cambios sucedidos en la constante dinámica de acumulación del capital muestran sorprendentes efectos, a la hora de evaluar los impactos en el trabajo y el empleo.


Es posible observar a escala mundial, un deterioro que se manifiesta por la pérdida de protección social, la creciente  inestabilidad laboral, y la existencia de una cantidadconsiderable de puestos de trabajo con bajas remuneraciones.


De hecho las transformaciones sufridas en el mundo del trabajo en las economías centralizadas e industriales han significado procesos de ‘readaptación’ y reestructuración de las prácticas en el mundo del trabajo en las sociedades periféricas, dando forma a un nuevo escenario global, transnacional y de deslocalización de la producción capitalista.

Los paradigmas productivos en América Latina.

El desarrollo y emergencia de paradigmas productivos en el caso de América Latina ha sido atravesado por el proceso de conformación y acoplamiento de la economía latinoamericana en las últimas décadas al sistema mundial capitalista y la instalación de un régimen social de acumulación con una matriz disciplinaria, lo cual ha significado un nuevo proceso para la constitución de subjetividades y espacios de sujeción social.


Esta misma dinámica conjuntamente ha dado paso a la construcción de nuevos procesos de reorganización de la sociedad, a un nuevo modo de producir la vida y de comprender las relaciones sociales departe de los sujetos y actores sociales.


La flexibilidad y la precariedad laboral se impusieron como parte de la conmoción de la condición salarial en las sociedades del capitalismo industrial en los años 70’ y 80’ la cual estuvo marcada por la innovación socio-técnica de lare-organización de las lógicas del trabajo, un quiebre en la anterior división social del trabajo, una revolución científico-tecnológica de los medios de producción, la desregulación laboral y una masiva desvinculación de los de los individuos de los sistemas de protección característicos del Estado de Bienestar.


En este proceso la forma asimétrica que asumió la relación entre capital-trabajo, permitieron a la clase capitalista un amplio margen para refundar las bases del proceso de acumulación en la explotación del trabajo, generando las pautas para la competitividad y las ventajas comparativas que el capital requería paragenerar un nuevo ciclo deexpansión, junto con la conformación de amplias zonas devulnerabilidad y desafiliación social.


Estas transformaciones se hicieron latentes en espacios que trasgredían el espacio del trabajo, y amenazan/reformulaban las formas de reproducción de la cotidianidad con la profundidad de las transformaciones en el mundo del trabajo, como eje, y considerando los
cambios en la sociedad salarial a través de la reestructuración productiva neoliberal.



En el marco del mundo del trabajo, este fenómeno abrió un espacio a la ampliación del sujeto laboral, con la manifestación de formas cada vez más precarias y flexibles de trabajo, lo cual reconfiguró la cartografía del trabajo de forma radical, siendo este elemento parte de una nueva reconstrucción disciplinaria del trabajo y el trabajador/a y la instalación de un proyecto de “modernización y racionalización productiva”.


El panorama que quedó planteado fue el de una compleja metamorfosis social, en el cual la precariedad del trabajo se volvía un fenómeno estructural y pilar del proceso de modernización tardía, esto en la medida en que constituía un motor de los procesos de aceleración
social. La precariedad afectaba, de un modo u otro, al conjunto de la estructura ocupacional y el mercado laboral, a los procesos racionalización cultural, la diferenciación estructural, los procesos de individualización y de constitución subjetiva de la personalidad, y de un nuevo escenario de dominación en las relaciones de poder.

Así es como la precariedad repercute, no solo en modalidades de contratación a corto plazo, inestabilidad laboral, rotación de la mano de obra, o en una diferencia en el nivel de ingresos, sino que también se articula como un campo complejo en su morfología para dar cuenta de aperturas, discontinuidades y fragmentos del espacio constitutivo de identidad(es) en/con el trabajo y en la sociedad. Parece así necesario detenerse en la dialéctica de la dimensión espacial y temporal de la precariedad, que contextualizan el debate sobre las características que ha asumido esta categoría en distintas formaciones socio-históricas, de manera de dar cuenta de las particularidades que involucrael fenómeno de la precariedad en Latinoamérica.


Este capítulo presenta en su primera sección un debate acerca del acercamiento al fenómeno de la precariedad laboral desde la teoría de Robert Castel y la apertura a este debate en Europa y su introducción en América Latina.


Por ejemplo, en el caso de Chile, la irrupción del neoliberalismo, como forma hegemónica en la conformación de un patrón de acumulación flexible, dio pasa a la metamorfosis de las formas de trabajo, y con ello, a un debilitamiento a uno delos principales mecanismos de integración y cohesión social en las sociedades moderno capitalistas. A la vez se instalabanlas bases para un cierre del discurso político y la configuración de un imaginario socialque involucraba la instalación de una hegemonía en/del sentido común como nuevo cuerpo de articulación e interpretación de las “nuevas” condiciones de explotación/vida.

Muchos/as trabajadores/as, sufren/sufrieron de puestos de trabajos precarios, más condiciones de trabajo, sindicatos impotentes, y servicios sociales privatizados y de baja de calidad/cobertura. Algunos trabajadores se encontraron en cambios difíciles en su lugar de trabajo, como la flexibilización, la fragmentación, la inseguridad del empleo, el trabajo temporal, las subcontrataciones, las horas largas, y la mecanización

Tratamos de clarificar que nos referimos a “una Europa” en especial, la que está relacionada con los países industrializados del continente, y desde donde proviene principalmente el debate de la precariedad. Sabemos que la heterogeneidad estructural de Europa, cobija distintas formas sociales e históricas por la cuales la precariedad laboral asume distintas formas, percepciones, genera distintos vínculos y se expresa e interioriza sincronización de ambas realidades en la necesidad del discurso de “la modernidad” y “la modernización” capitalista.

A veces las imágenes y las tablas estadísticas hablan por sì solos. Y podemos hacer a menos de ciertos discursos. Especialmente el presidencial.


Son datos oficiales que no salen de la cabeza (o de la boca) de ningún funcionario de turno. Datos reales.


Datos que muestran la realidad energética del paìs.


Pasado y presente. Personajes que se fueron y personajes que están. Y siguen actuando al servicio de intereses foráneos.


Detengámonos un momento a analizar cada uno de los gráficos.

Tabla 1

Fuente: Progresos sociales, pobrezas estructurales y desigualdades persistentes, Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA.
Tabla 2

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, estadísticas de consumo eléctrico per cápita (kWh). La Argentina está representada por la línea gris subrayada en amarillo (precisamente la del fondo).
Tabla 3

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, 2013. Una reducción del 29% de nuestro consumo de energía primaria nos ubicaría al nivel de Uruguay, nación con cerca de 3,5 millones de habitantes y un PBI (PPA) menor a 55.000 millones de dólares. Si la meta es reducir en un 70 y pico por ciento, terminaríamos consumiendo lo que Etiopía. A propósito, la población de esta nación africana más que duplica la argentina, mientras que su PBI (PPA) ronda los 86.000 millones. Además, el 45% de su producto bruto proviene del agro, sector que explica el 90% de sus exportaciones y emplea al 80% de su población económicamente activa. Según el Banco Mundial, el 30% de sus habitantes están bajo la línea de pobreza. Es importante recordar que habitan la República Argentina unas 43 millones de personas, siendo que su PBI (PPA) rozó los 965.000 millones en 2015.
Tabla 4

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, 2013. Una reducción del 34% en nuestro consumo eléctrico per cápita nos colocará al nivel de consumo del Paraguay, hermana nación de 6,9 millones de habitantes y un PBI (PPA) de 58.000 millones de dólares. Si la reducción es superior al 80%, estaremos consumiendo lo que Zambia. Y si lo que se pretende es bajar el consumo a la mitad, por ser dañino al ambiente como nos explicó el Presidente Macri, entonces nos convertiríamos en el Haití de la Cuenca del Plata.
Tabla 5

fuente: OETEC.org

A veces las imágenes y gráficos hablan por sì solos. Y podemos hacer a menos de ciertos discursos. Especialmente el presidencial.


Son datos oficiales que no salen de la cabeza (o de la boca) de ningún funcionario de turno. Datos reales.


Datos que muestran la realidad energética del paìs.


Pasado y presente. Personajes que se fueron y personajes que están. Y siguen actuando al servicio de intereses foráneos.


Detengámonos un momento a analizar cada uno de los gráficos.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia en base al software de Fundación Gapminder. El consumo eléctrico per cápita (kWh) proviene del Banco Mundial. Los datos del producto bruto per cápita son en valores constantes en dólares al año 2000, ajustados por inflación. También del Banco Mundial.
Gráfico 2

Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial (PBI per cápita PPA es a valores de 2015; consumo de energía primaria a 2013). El PIB por paridad del poder adquisitivo (PPA) es el producto interno bruto convertido a dólares internacionales utilizando las tasas de paridad del poder adquisitivo. Un dólar internacional tiene el mismo poder adquisitivo sobre el PIB que el que posee el dólar de los Estados Unidos en ese país. El PIB a precio de comprador es la suma del valor agregado bruto de todos los productores residentes en la economía más todo impuesto a los productos, menos todo subsidio no incluido en el valor de los productos. Se calcula sin hacer deducciones por depreciación de bienes manufacturados o por agotamiento y degradación de recursos naturales. Los datos se expresan en dólares internacionales corrientes.
Gráfico 3

Fuente: Elaboración propia en base al software de Fundación Gapminder. El consumo eléctrico per cápita (kWh) proviene del Banco Mundial. Los datos del IDH pertenecen a UNDP Human Development Report.
Gráfico 4

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Naciones Unidas y su Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 2015 y del Banco Mundial (consumo eléctrico per cápita) -escala logarítmica-. La relación entre el consumo de energía eléctrica por habitante es directamente proporcional a la calidad de vida de esa población, su expectativa de vida e índice de desarrollo humano. Las naciones con economías más modernas y desarrolladas exhiben mayores consumos energéticos per cápita y, por supuesto, alcanzan los mayores niveles de IDH. Las naciones más atrasadas y empobrecidas exhiben consumos energéticos más bajos.
Gráfico 5

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, 2013. Señor Aranguren, favor indicar la nación a la que apunta convertirnos hacia fines de 2019 en cuanto a nuestro consumo energético primario per cápita. El promedio de las 10 últimas naciones/regiones implica una reducción del consumo del orden del 70%. Tomar la decisión de avanzar en sentido inverso, esto es, en dirección a los países "serios" implicaría un incremento del 33% si lo que se desea es igualar el promedio de las 10 primeras naciones/regiones. Entre ellas, las subdesarrolladas, desindustrializadas y atrasadas: Canadá, América del Norte (excluyendo México), EE.UU., Noruega, Finlandia, Australia y Suecia.
Gráfico 6

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, 2013. Señor Aranguren, favor indicar la nación a la que apunta convertirnos hacia fines de 2019 en cuanto a nuestro consumo eléctrico per cápita. El promedio de las 10 últimas naciones implica una reducción del consumo del orden del 80%. Tomar la decisión de avanzar en sentido inverso, esto es, en dirección a los países "serios" implicaría un incremento del 25% si lo que se desea es igualar el promedio de las 10 primeras naciones/regiones. Entre ellas, las subdesarrolladas, desindustrializadas y atrasadas: Noruega, Canadá, Finlandia, Suecia, EE.UU., Australia y Japón.
Gráfico 7

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, estadísticas de consumo eléctrico per cápita (kWh).
Gráfico 8

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, estadísticas de consumo eléctrico per cápita (kWh). ¿Inusualmente alto el consumo? Sólo en relación a Venezuela (siempre dada como ejemplo a no seguir) y a México (una de las naciones más desiguales de la región con Chile).
Gráfico 9

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial, estadísticas de consumo eléctrico per cápita (kWh). La Argentina está representada por la línea gris subrayada en amarillo.
Gráfico 10

Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI "How Large are Global Energy Subsidies?" (2015). Estos subsidios no incluyen a las energías renovables eólica y solar.
Gráfico 11

Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI "How Large are Global Energy Subsidies?" (2015). Es importante recordar que estos subsidios no incluyen a las energías renovables eólica y solar.
Gráfico 12

Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI "How Large are Global Energy Subsidies?" (2015). Estos subsidios no incluyen a las energías renovables eólica y solar.
Gráfico 13

Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI "How Large are Global Energy Subsidies?" (2015). Estos subsidios no incluyen a las energías renovables eólica y solar.
Gráfico 14

Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI "How Large are Global Energy Subsidies?" (2015). Estos subsidios no incluyen a las energías renovables eólica y solar.
Gráfico 15

Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI "How Large are Global Energy Subsidies?" (2015). La escala es logarítmica. Los subsidios no incluyen a las energías renovables eólica y solar.
Gráfico 16

Fuente: Diario La Nación (24 de junio de 2007).
Gráfico 17

El CEO-ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, designó al economista Andrés Chambouleyron para presidir la Subsecretaría de Coordinación de Política Tarifaria. Su primera aparición pública data de la conferencia de prensa del viernes 29 de enero con motivo de anunciarse formalmente el tarifazo eléctrico. En la imagen, el 10 veces testigo experto de parte de empresas extranjeras que enjuiciaron al Estado nacional ante el CIADI y lesionaron o intentaron lesionar el patrimonio público de todos los argentinos, explicándole a la sociedad los "beneficios" de la nueva tarifa.
Gráfico 18

Fuente: Revista ADEERA.
Gráfico 19

Fuente: Elaboración OETEC. El Grupo Shell actúa en los siguientes niveles del sector energético nacional: 1) producción de energía primaria (petróleo y gas natural); 2) oferta interna de energía primaria (importación de gas) para consumo final; 3) producción de energía secundaria (gas por red, gas licuado y combustibles líquidos derivados del petróleo); y 4) oferta interna de energía secundaria (importación de gas por red, comercialización de gas licuado y combustibles líquidos derivados del petróleo) para consumo final. El gas natural es, a su vez, insumo principal de la generación térmica.
Gráfico 20

Fuente: Portal oficial de Shell Argentina (acceso mayo 2017). La empresa reconoce -desde 2012- desempeñarse en la extracción de petróleo y gas natural, actividad que ha venido creciendo desde la asunción de Macri (subrayado es nuestro). Aranguren fue "ministro" entre diciembre de 2015 y septiembre de 2016 siendo accionista de la empresa, casa matriz.
Gráfico 21

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía, Tablas Dinámicas. Para el GNL se tomaron los datos de ENARSA.

fuente: OETEC.org

California (USA) durante los años 2000 y 2001 atravesó una crisis eléctrica de proporciones. Hubo una combinación de fallas en el diseño de los mercados donde los consumidores finales estaban aislados de los precios del mercado mayorista y las empresas distribuidoras privadas de firmar contratos de mediano y largo plazo con empresas generadoras.

Además, hubo algunos elementos exógenos como un alza en los precios del gas natural (más de 10 veces entre 1999 y diciembre de 2000), un incremento significativo de la demanda debido a un verano extremadamente caluroso y mayores precios para la obtención de permisos de emisión de NOx.

Esto provocó que los precios en el mercado mayorista subieran en forma explosiva provocando la quiebra de algunas empresas de distribución eléctrica" (Lic. Mena Costa - OETEC/LabSE).
 Ejemplos reales de "crisis energética" (II parte).

De la estafa electoral a la estafa energética: segunda parte.


"Crisis del petróleo de los años 70: en esa década el mundo se percató de que el futuro de la civilización industrial -y el sagrado derecho de llenar su tanque- era controlado por unos pocos países que estaban extrayendo petróleo. Todo el mundo pasó a depender de la OPEP, una organización cuyo comportamiento es mucho más confiable hoy que en los años 70. Esto hizo que todos los países reconsideraran su matriz energética y buscaran nuevas fuentes de producción de energía, a fin de reducir su dependencia del petróleo. Crisis de California: el Estado más rico de los Estados Unidos (que es el país más rico del mundo) sufrió apagones entre 2000 y 2001.



La crisis fue el resultado del extraordinario crecimiento económico de este Estado, el cambio climático, el aumento de los costos ambientales y la ausencia de inversiones en capacidad de generación energética, provocada por las dudas referidas a cambios en el sector energético y en las condiciones competitivas del mercado... Los apagones son comunes en los países más pobres como la India, Pakistán, Nigeria, Georgia y Armenia; en esos lugares, el peor problema es no tener dinero para mantener el sector energético.

Obviamente, las crisis energéticas no son un destino ineludible sino una cuestión de gestión y, sobre todo, de dinero" (Ing. Rubipiara Cavalcante Fernandes & Solange María Loureiro - OETEC/LabSE).

Ejemplos típicos de crisis energéticas mundiales.


"Los ejemplos típicos de crisis energéticas mundiales son la crisis del petróleo de 1973 y la de 1979, circunstancias en las que el precio del petróleo crudo aumentó cuatro y diez veces, respectivamente, debido al embargo de la OPEP. Asimismo, en 1990, los precios se duplicaron en respuesta a la guerra de Kuwait" (Dra. Joana Portugal-Pereira - OETEC/LabSE).

Brasil, en el verano de 2013.


En cuanto a ejemplos más recientes brindados por la Dra. Portugal-Pereira, observe el lector el caso de Brasil y su problema en la generación consecuencia de la alta dependencia hidroeléctrica pero agravada por el contexto de privatización (2001/02) y de condiciones climatológicas extraordinarias (2013): "Brasil en 2001-02 durante la privatización del sistema de suministro eléctrico y las sequías atípicas, de años de duración, cuando hubo un fallo del suministro eléctrico de un 20%; Brasil, en el verano de 2013, cuando una intensa sequía redujo la capacidad de generación hidroeléctrica a niveles mínimos y hubo aumento de la demanda debido al mayor consumo de los sectores residenciales y comerciales, que se debió al mayor uso de aparatos de aire acondicionado. En todo el país se planificaron apagones controlados durante las horas pico".

Chile constituye un ejemplo sumamente interesante.


Ahora, el caso de Chile, que constituye un ejemplo sumamente interesante dado que el neoliberalismo argentino lo utiliza reiteradamente como modelo económico y energético a seguir por nuestro país. A propósito, el especialista chileno Lic. Mena Costa (OETEC/LabSE) opina todo lo contrario: "Chile vive una crisis energética hace unos diez años motivada por diversos factores. El principal es la dependencia de materias primas energéticas extranjeras, que alcanzan a un 60% de su energía primaria (datos del Ministerio de Energía a 2014). Por dicha razón, se encuentra subordinado a la inestabilidad y volatilidad de los precios en los mercados internacionales y a las restricciones de abastecimiento que se produzcan por fenómenos políticos, climáticos o de mercado.
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: la fabricación macrista de la "crisis energética".
Además, las reformas estructurales al modelo económico impulsadas durante el régimen militar, disminuyeron radicalmente el rol empresarial del Estado en materia de planificación y desarrollo del sector energía, pasando esta responsabilidad al sector privado, por lo que las inversiones materializadas son funcionales a la maximización de corto plazo de los beneficios privados y no necesariamente convergen al bien social de largo plazo.

Dentro de este contexto, los últimos años han estado marcados por la interrupción del suministro de gas desde la Argentina, largos y severos periodos de sequías que han mermado la capacidad de generación hidroeléctrica, precios internacionales de los combustibles que han marcado niveles récord, dificultades en el otorgamiento de permisos ambientales para la construcción de nuevas obras (tanto a nivel de generación como de transmisión), insuficientes políticas de ahorro y uso eficiente de la energía, débiles estímulos a nuevas formas de generación de energía. Todo ello ha contribuido a mantener un sistema energético estrecho, con altos precios finales al cliente que reflejan un desarrollo ineficiente del sistema".

En relación a Brasil, el Lic. Mena Acosta nos cuenta que "más o menos en el mismo periodo que California, [Brasil] atravesó por una crisis eléctrica provocada, en sus inicios, por el declive en las precipitaciones que afectaron algunas regiones del país.

Una falta de inversión en capacidad de generación y distribución de energía.


Sin embargo, la sequía dejo en evidencia una falta de inversión en capacidad de generación y distribución de energía y atraso en la entrega de algunas obras. De haber existido mayor capacidad de transmisión, se podría transportar energía desde el sur, que no fue afectado por la sequía, hacia los centros de consumo más al norte, aliviando en gran medida la situación. La crisis de abastecimiento provocó cortes obligados de electricidad. Se impuso un ahorro de 20% del consumo, que implicaron castigos y cortes de energía para quienes aumenten su consumo e incentivos para quienes lo disminuyan".

Cabe resaltar la semejanza entre la crisis energética de Brasil y la registrada en la Argentina a fines de los años ochenta, durante la administración de Raúl Alfonsín (su secretario de Energía era entonces el señor Jorge Lapeña).

"En 2001, Brasil sufrió una crisis energética fuerte, durante la cual la población se vio obligada a reducir el consumo de electricidad, lo que obligó a un cambio drástico en sus hábitos de consumo de la energía. La causa de esto fue la propuesta de un plan estratégico del gobierno para resolver el problema del suministro, provocado por las condiciones hidrológicas que sostienen la disponibilidad de la matriz energética brasileña.

Esto sucedió en el último año del mandato del Presidente Fernando Henrique Cardoso (FHC); al año siguiente iban a celebrarse las elecciones presidenciales. La crisis energética estaba ligada principalmente a la falta de planificación en el sector (falta de inversiones en el sector electro-energético causado por la política económica que se centró sólo en estabilizar la moneda) y a la inexistencia de inversiones en generación y en sistemas de transmisión y distribución de la energía.

Durante sus dos mandatos, el presidente Cardoso elaboró una serie de políticas para reducir el tamaño del sector público, que incluyó la privatización de muchas empresas estatales. Algunas de ellas fueron las compañías de distribución, esenciales para la planificación económica nacional, ya que eran necesarias para que el país funcionara.


Centrales hidroeléctricas, que dependen fuertemente de las condiciones meteorológicas.


Otro factor que contribuyó a agravar la situación fue el hecho de que más del 90% de la matriz energética brasileña proviene de centrales hidroeléctricas, que dependen fuertemente de las condiciones meteorológicas y necesitan que llueva para mantener sus niveles de depósito a fin de poder generar electricidad. Sin embargo, ese año hubo escasez de lluvias y los niveles de agua en las centrales hidroeléctricas estaban por debajo de la seguridad mínima para la producción de energía (20%).

La ausencia de líneas de transmisión y de distribución impidió que el gobierno pudiera transferir la generación de energía de los lugares que contaban con energía suficiente hacia los lugares con escasez, como sucedió en las regiones sur y sureste.

En la región sur de Brasil, las plantas desperdiciaban el agua, debiendo derramar la que habían almacenado, y carecían de los medios para generar energía y trasladarla hacia el sudeste, el mayor centro de consumo del país" (Ing. Rubipiara Cavalcante Fernandes & Solange María Loureiro - OETEC/LabSE).

A modo de cierre de este apartado, estas reflexiones:

1) Nótese cómo las definiciones presentadas están en perfecta sintonía con los conceptos, programas y acciones en "energía" y "servicios energéticos" de Naciones Unidas, PNUD, AIE, UNIDO, etc. conocidos al principio de este capítulo;

2) Obsérvese el acento que prácticamente todas las argumentaciones técnicas ponen en la "accesibilidad" y "asequibilidad" de la energía para la población como indicador excluyente de "crisis energética"; y

3) En función de los ejemplos internacionales como regionales de crisis energéticas aquí suministrados, siquiera el concepto de "crisis energética" adoptado por el neoliberalismo argentino es el correcto. Hemos visto que una "crisis energética" se verifica siempre que hay "inseguridad energética" (escasez o interrupción del suministro, incremento de los precios de la energía para la población, pobreza energética, etc.).

Ahora bien, para medir el estado de la seguridad energética de una nación existen parámetros perfectamente establecidos y consensuados a nivel internacional por organismos, centros de estudio e investigadores de primer nivel. El macrismo no recurrió a ninguno de ellos para argumentar su posición de "crisis energética" para la Argentina.


Pensar la energía con cabeza propia.


A esto nos referimos cuando hablamos de pensar la energía con cabeza propia, es decir, desde nuestro interés como ciudadanos en lugar de hacerlo en calidad de accionistas o CEOs de determinada empresa o corporación. Al respecto, no es ninguna casualidad que la medición de "accesibilidad" y "asequibilidad" brille por su ausencia en los análisis de los opositores a las políticas energéticas ejecutadas durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. ¿Por qué?
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: ejemplos reales de "crisis energética" (I).
Porque si en algo puso el foco el Plan Energético Nacional lanzado en 2004 fue justamente en la accesibilidad y asequibilidad de la energía para la sociedad toda. Esto quedó demostrado en los capítulos anteriores en base a los propios datos del Ministerio de Energía de Mauricio Macri, así como de los entes reguladores del gas y la electricidad en sus datos operativos publicados a partir de 2016.
Pasemos ahora a conocer ejemplos de crisis energéticas reales, tanto pasadas como contemporáneas.

La comparación de las situaciones ejemplificadas sirve para tomar conciencia de la realidad energética nacional, así como para analizar la "herencia" K.

Una vez más, escuchemos a las voces de prestigiosos especialistas en la materia, consultados por OETEC y cuyas argumentaciones técnicas figuran completas en el Laboratorio en "Seguridad Energética" (LabSE).
Algunos ejemplos de crisis energéticas reales.


 Ejemplos reales de "crisis energética":


"A corto plazo, las interrupciones físicas del suministro energético tienden a ocurrir debido a eventos temporales e impredecibles como los acontecimientos políticos (la Crisis del Canal de Suez), las controversias comerciales (Rusia y Ucrania), los eventos meteorológicos (huracán Katrina), los sabotajes (oleoductos iraquíes), los accidentes técnicos (el apagón en el noreste de Estados Unidos y Canadá en 2003) o una capacidad de generación doméstica inadecuada (la Crisis Eléctrica de California en 2002).

Sin embargo, las interrupciones físicas del suministro de energía a mediano y largo plazo se han relacionado con embargos (la OPEP en los años setenta), problemas políticos prolongados (guerra civil en Irak), falta de inversión (la situación en África) y limitaciones debidas a la sobreproducción de los recursos energéticos (la explotación petrolera onshore en los Estados Unidos) (Dr. Benjamin Sovacool - OETEC/LabSE).

En Dinamarca, su mayor crisis se produjo durante las crisis petroleras .


"En Dinamarca, su mayor crisis se produjo durante las crisis petroleras de los años setenta, cuando dependían del petróleo importado para más del 90% del consumo energético final total.

En respuesta, se aprobaron aumentos de los impuestos a la gasolina, el diesel y el petróleo crudo por primera vez en 1974 tras la crisis del petróleo ocasionada por el embargo de la OPEP y se ampliaron de manera significativa en 1985 cuando cayó el precio del petróleo.

Estas medidas fueron seguidas por impuestos adicionales para el carbón en 1982, el dióxido de carbono en 1992 y el gas natural y el dióxido de azufre en 1996.
Una de las causas de la crisis del petróleo fue ocasionada por el embargo de la OPEP.

Dichos gravámenes aumentaron más de 25.000 millones de dólares desde 1980 y a 2005, y ayudaron a Dinamarca a evitar los problemas económicos (como la inflación) asociada con el aumento de las exportaciones de petróleo y gas natural, creando ingresos para que el gobierno promoviera la eficiencia energética y los programas de investigación sobre energías renovables" (Dr. Benjamin Sovacool - OETEC/LabSE).

Nigeria ha estado en crisis energética durante décadas.


En nuestro informe "Nigeria electricity crisis: Power generation capacity expansion and environmental ramifications" (Energy 61: 354-367) describimos los problemas energéticos (crisis energética y pobreza energética) en Nigeria. El país ha estado en crisis energética durante décadas. En la actualidad sólo el 40% de la población (170 millones de personas) está conectada a la red y dicha población sufre cortes en el suministro durante más del 60% del tiempo. El gobierno ha intentado diversificar y ampliar la matriz energética, pero las prácticas corruptas han entorpecido el desarrollo pleno previsto para el sector...

La ironía es que Nigeria es uno de los miembros de alto rango de la OPEP con muchos recursos energéticos bajo su suelo (por ejemplo, carbón, petróleo y gas natural) así como la disponibilidad de recursos renovables como la energía solar, eólica e hídrica.

Pero este potencial ha sido subutilizado, manteniendo así a los ciudadanos en una oscuridad pulsátil. A pesar de tener los recursos de gas natural en segundo y séptimo lugar entre los más grandes de África y el mundo, más del 90% de la población de Nigeria todavía depende de la madera para trabajar y esto se traduce en una enorme degradación del medio ambiente" (Dr. Abubakar S. Aliyu - OETEC/LabSE).

La relación entre economía y energía en Turquía.


"He estudiado la relación entre economía y energía en Turquía durante varios años. Recientemente, en el 2001, Turquía experimentó una crisis económica. La contracción del PIB en el 2001 se reflejó por partes iguales en la generación de energía bruta y en la capacidad de la energía instalada. Por otro lado, como consecuencia de la crisis económica, disminuyeron las inversiones en energía contratada y la capacidad energética instalada.
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: la "seguridad energética" como indicador clave.
Turquía es un país muy pobre en términos de recursos energéticos primarios, dado que sus fuentes esenciales de energía son el carbón de baja calidad y la energía hidráulica. Su dependencia de fuentes extranjeras es muy alta tanto con relación al petróleo como al gas natural. Como resultado, el nivel de dependencia de Turquía en cuanto a recursos energéticos primarios extranjeros es del 75%. Esto conlleva enormes desventajas. Para que un país pueda producir energía necesita recursos y estos recursos deben ser sustentables para que el país pueda contar con instalaciones para la producción.

Por otra parte, mientras deba procurar recursos energéticos en el extranjero, necesita aumentar el número de países que suministran dichos recursos para poder garantizar el suministro" (Dr. Adnan Sözen - OETEC/LabSE).

"En la década de 1970, se produjeron dos importantes crisis energéticas: el embargo dispuesto por la OPEP en 1973 sobre las exportaciones de petróleo y la crisis del petróleo de 1979 causada por la revolución iraní. Esto fue seguido por la crisis de precios del petróleo en 1990, causada por la guerra del Golfo.

Las protestas del año 2000 en el Reino Unido.


Las protestas del año 2000 en el Reino Unido se debieron al aumento del precio del crudo combinado con los altos impuestos sobre el combustible para el transporte.

Los cortes de energía a gran escala de 2000-2001 en California (USA).


A continuación, se produjeron los cortes de energía a gran escala de 2000-2001 en California [dejaron a aproximadamente 50 millones de personas a oscuras], que fueron causados por el control del mercado por parte de Enron y por una desregulación bastante inadecuada.

Corea del Norte y Zimbawe han sufrido de escasez energética por muchos años.


Corea del Norte ha sufrido de escasez energética por muchos años mientras que Zimbabue se vio afectada por un suministro de energía insuficiente durante muchos años, que se debió a una mala gestión financiera.
La "herencia" K y las verdaderas cusas de la crisis energética.

Además, en 2007 hubo disturbios políticos durante las protestas contra el gobierno birmano, causadas por el aumento creciente del precio de la energía.

China experimentó escasez energética grave hacia finales de 2005.


China experimentó escasez energética grave hacia finales de 2005, y de nuevo a principios de 2008; durante la segunda crisis, sufrió grandes interrupciones del suministro eléctrico, así como escasez de diésel y carbón.
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: una crisis energética con tarifazos y apagones.
Cabe señalar que China continúa operando con un déficit de energía eléctrica hasta el día de hoy, ávida como siempre de más energía y más o menos indiferente a las consecuencias ambientales y ecológicas.

La crisis energética de 2008 en Asia Central.


La crisis energética de 2008 en Asia Central fue causada por un clima anormalmente frío y bajos niveles de agua en una zona que depende de la energía hidroeléctrica.

En febrero de 2008, el Presidente de Pakistán anunció planes para hacer frente a la escasez de energía que estaba llegando a la etapa de crisis, a pesar de sus importantes reservas de hidrocarburos.
La crisis energética de 2008 en Asia Central fue causada por un clima anormalmente frío.

Finalmente, en febrero de 2008, la crisis eléctrica sudafricana se debió al gran aumento del precio del platino y a la menor producción de oro" (Ing. John Paravantis - OETEC/LabSE).

Grecia está enfrentando problemas energéticos graves.


Específicamente le consultamos al especialista griego, Ing. Paravantis, sobre la situación energética de su país en estos años de neoliberalismo (previo al triunfo de Alexis Tsipras) y cómo las medidas de austeridad impactaron en la salud energética del pueblo: "En los dos últimos años, se ha informado que Grecia está enfrentando problemas energéticos graves (y hasta podría llegar a ser una crisis energética con todas las letras) pero es casi imposible dejar al margen la crisis financiera. Cabe informar que, aunque el país ha liberalizado en gran medida su mercado energético, por desgracia, esto ha ido de la mano de un aumento en los precios...

Como nuestra investigación Financial crisis and energy consumption: A household survey in Greece (Energy and Buildings 65: 477-487) ha demostrado, las familias de muy bajos ingresos no pueden calefaccionar sus hogares para que alcancen una temperatura compatible con una vida sana".

Concuerda con su colega de Grecia el especialista Prof. Athanasios Dagoumas (OETEC/LabSE), oriundo del mismo país: "Grecia es altamente dependiente de las importaciones energéticas. El país se encontraba al borde de una crisis energética en 2009 debido a los pagos pendientes de la Empresa Pública de Electricidad a la Corporación Pública de Gas DEPA, que a su vez no pudo pagar a sus propios proveedores turcos, italianos y rusos, lo que se tradujo en una amenaza de corte del suministro al país. Esto fue provocado por problemas de liquidez debido a la crisis de deuda más reciente a la que se enfrenta Grecia".

En cuanto a ejemplos internacionales, Dagoumas opinó: "La crisis energética de los años setenta y ochenta son dos ejemplos comúnmente citados de la crisis energética mundial. La evolución determinada por la presencia de la OPEP condujo a dos crisis en el precio del petróleo, el primero en los años setenta y el segundo en la década de 1980. En la siguiente fase de caída durante la década de 1980, la baja de los precios del petróleo indicó el colapso de la gestión de la OPEP, mientras que la caída en la década de 1990 fue el reflejo de la recesión industrial de principios de los noventa, de la guerra del Golfo y de la desaceleración de la demanda debido a la crisis financiera asiática.

Los acontecimientos de la década del 2000 con el aumento del precio del petróleo reflejaron la recuperación de la productividad mundial y de la demanda de este último. Todos estos acontecimientos han hecho que los países importadores se tornaran vulnerables a los aumentos impredecibles del precio de la energía. Otro ejemplo es la crisis energética europea, provocada por la disputa entre Rusia y Ucrania por el gas, que comenzó en 2005. En 2009 el desacuerdo y la reducción del suministro de gas de Rusia a Ucrania llevaron a interrumpir el suministro de gas a muchos países de la UE".

De Grecia pasemos a España, otro de los países más afectados por el neoliberalismo en el poder.

España vivió en una constante crisis energética.


"Podríamos decir que España vivió en una constante crisis energética mientras su estructura económica estaba basada en el uso masivo de combustibles fósiles importados. Durante los años ochenta y noventa, la ausencia de fuentes nacionales de energía puso a España en una posición débil en términos de competitividad, al tiempo que realizaba una reconversión económica e industrial gradual y difícil, pero necesaria para su entrada en la UE.
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: las convenientemente censuradas definiciones de energía.
Sin embargo, una vez que España se convirtió en miembro de la unión monetaria, la estabilidad macroeconómica en términos de metas de inflación y de déficit público ha ayudado a España a controlar el aumento del precio internacional de la energía.

Además, la reconversión observada en el sector eléctrico desde el año 2005 con el auge de las energías renovables, y el proceso de gasificación observado en la economía (vinculado en parte a la burbuja inmobiliaria) redujo la dependencia respecto del petróleo crudo y protegió a España contra la volatilidad de los precios.
La crisis económica y financiera de 2008 ha mostrado la debilidad de la reconversión energética 

Sin embargo, la crisis económica y financiera de 2008 ha mostrado la debilidad de la reconversión energética y regulatoria implementada en España desde finales de los noventa. Fueron regulaciones basadas en la idea de una creciente demanda de energía en un contexto de liberalización del sector, que actualmente están mostrando algunas lagunas legales..." (Dr. Jorge Zafrilla - OETEC/LabSE).

"Un muy buen ejemplo de este tipo de crisis energética fue la crisis de California (EE.UU) de 2001. Según estimaciones, el precio mayorista de la electricidad se disparó desde unos 100 USD/MWh hasta casi 800 USD/MWh en seis meses. La razón de tal espectacular aumento fue la manipulación de precios por parte de las empresas de energía (especialmente Enron) que tomaron ventaja de su posición dominante en el mercado.

Un marco regulatorio deficiente y la escasa supervisión de las autoridades sobre el mercado de la electricidad también colaboraron. Las consecuencias de esta crisis energética fueron devastadoras: hubo cortes de energía constantes porque nadie podía afrontar el precio de la electricidad" (Dr. Tomasz Daborowski - OETEC/LabSE).

Polonia y otros países de Europa Central han experimentado graves crisis de gas hace pocos años.


Otro ejemplo dado por Daborowski: "Polonia y otros países de Europa Central han experimentado graves crisis de gas hace pocos años. En enero de 2009, Rusia suspendió por completo las exportaciones de gas a Europa durante más de dos semanas a través de Ucrania, país principal de tránsito del gas ruso a Europa.
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: la fabricación macrista de la "crisis energética".
La razón de esta crisis fue principalmente comercial: la empresa ucraniana Neftohaz no pagaba por el gas contratado a la empresa rusa Gazprom. También hubo cálculos políticos porque Rusia generalmente utiliza el gas y el petróleo para reconstruir su esfera de influencia como en la época soviética...

Las consecuencias de esta crisis fueron muy graves solo en los países de Europa Central y Sudoriental porque los países de Europa occidental tenían acceso a otras fuentes de gas de Noruega y del norte de África.

La crisis en Europa Central y Sudoriental .


Pero Europa Central y Sudoriental no tenía muchas posibilidades ya que su dependencia de la importación promedio de gas ruso era aproximadamente del 70% y en algunos países -como Eslovaquia o Bulgaria- casi del 100%.

Además, la crisis de gas se produjo durante el periodo más frío del año con temperaturas muy por debajo de cero y la más alta demanda de gas.
Las consecuencias de una crisis energética pueden ser  devastadoras.

En algunos países las empresas se vieron forzados a suspender la producción (Eslovaquia) y en otros países como Bulgaria los hogares padecieron el clima frío.

El país más gravemente afectado por la crisis de gas fue Eslovaquia, que según algunas estimaciones perdió el 1% de su PIB anual en tan sólo dos semanas".
La política energética del macrismo y, con ella, la estafa del tarifazo, se fundamenta en una "crisis energética" heredada, provocada por el populismo desde la asunción de Néstor Kirchner hasta el 9 de diciembre de 2015.

Con la finalidad de contrarrestar la visión mercadista de la energía imperante en la Argentina, el Observatorio OETEC viene convocando, desde su nacimiento en diciembre del 2013, a expertos locales y extranjeros identificados con aquellas definiciones y acciones que colocan a la energía como un factor esencial para el desenvolvimiento, la realización y el bienestar del ser humano; que, asimismo, la colocan como herramienta insustituible para alcanzar un desarrollo económico autosuficiente, moderno y diversificado.
La política energética del macrismo y la estafa del tarifazo.

 La "seguridad energética" como indicador clave.


En este sentido y desde su iniciativa denominada "Laboratorio en Seguridad Energética" (LabSE), lanzada en diciembre de 2013, OETEC avanza en la reelaboración de definiciones, conceptos e indicadores que permitan medir la salud del sector energético nacional en función de la seguridad jurídica de la ciudadanía y de los intereses de una nación que aspira ser otra cosa que un eterno proveedor de materias primas, satélite de naciones foráneas.



La política energética del macrismo y, con ella, la estafa del tarifazo.


Entre los primeros hallazgos del LabSE, identificamos que lo más avanzado del campo científico y académico a nivel mundial en materia energética viene desarrollando desde hace mucho tiempo un concepto medular y que aquí en la Argentina brilla por su ausencia. Se trata del concepto de "seguridad energética", el indicador excluyente a la hora de diagnosticar la situación energética de cualquier nación.

Es así pues que un país se define como "energéticamente inseguro" cuando por ejemplo los flujos de energía no son suficientes para garantizar su propio desarrollo económico ni el bienestar social de su población, bien por una interrupción en dichos flujos o por un incremento en los precios que afecta la asequibilidad, genera estancamiento o recesión económica y "Pobreza Energética" en la sociedad. En efecto y para la Dra. Jutamanee Martchamadol, investigadora del Instituto Asiático de la Tecnología (Tailandia) y miembro del LabSE, no se puede diagnosticar una situación de "crisis" sin antes analizar primero el estado de su "seguridad energética". ¡Qué diferencia de criterios con los postulados neoliberales de la energía!

La seguridad energética.


Empecemos pues por definir "seguridad energética", sus variables e indicadores. Se verá que las definiciones aquí brindadas se ubican en las antípodas de la visión mercadista esgrimida por el célebre y ultra crítico grupo de los ex secretarios de Energía, a la sazón asesores del CEO-ministro Juan José Aranguren. Sírvase el lector pues de las definiciones y conceptos en "seguridad energética" recopilados desde diciembre de 2013 y marzo de 2015 por el LabSE-OETEC.

"La [Agencia Internacional de la Energía] AIE define la seguridad energética como la disponibilidad ininterrumpida de las fuentes de energía a un precio asequible. En cuanto a la definición, no está mal, pero es incompleta... Seguridad energética implica la manera de proporcionar equitativamente la disponibilidad de servicios públicos asequibles, confiables, eficientes, ecológicos, gestionados proactivamente y socialmente aceptables para los usuarios finales" (Dr. Benjamin Sovacool - OETEC/LabSE). La tabla 2 incluye las dimensiones, componentes y parámetros de la "seguridad energética" elaborados por el Dr. Sovacool en función de una de las más extensas revisiones bibliográficas realizadas a la fecha.

Nótese como el estudio de dichas dimensiones para la República Argentina son ignoradas por todos aquellos analistas, políticos, etc. que diagnostican una "crisis energética" a nuestro país (deténgase el lector especialmente en la dimensión "Asequibilidad" y sus componentes "estabilidad", "acceso" y "equidad").

La seguridad energética como suministro regular de energía.


"La seguridad energética se define como la disponibilidad de un suministro regular de energía a un precio asequible, mientras que la crisis energética es causada generalmente por la escasez del suministro energético o los aumentos de precios que afectan significativamente la economía e incluso conducen al deterioro económico. En términos generales, la súbita desaceleración económica es causada por una crisis energética.



Comparativamente hablando, la seguridad energética describe la clase de equilibrio normal asequible para un país. Una vez que el equilibrio se rompe, surge la escasez energética que limitará el desarrollo de la economía. Esto significa que la seguridad energética se convierte en una crisis "estado de emergencia".
Comparativamente hablando, la seguridad energética describe la clase de equilibrio normal asequible para un país.

Es factible diseñar indicadores de seguridad energética y luego supervisar la crisis energética comparando con un umbral razonable. La crisis energética del año 2000, también conocida como tercera crisis del petróleo, proporciona un buen ejemplo de una crisis energética" (Dra. Xiaolei Sun - OETEC/LabSE).

La seguridad energética como elemento que puede desencadenar una crisis.


"La seguridad energética intenta manejar o controlar los azarosos elementos que pueden desencadenar una crisis energética. La seguridad energética representa asimismo una estrategia que busca, con antelación, establecer un equilibrio entre las fuentes energéticas que serán utilizadas (renovables y no renovables), las regiones proveedoras (externas o internas), rutas y medios de transporte, tarifas, los regímenes normativos, el respeto del medioambiente, etc., todo con el objeto de mantener un abastecimiento de energía constante que permita a la economía seguir en funcionamiento.

Para esto, también es necesario incorporar la visión del Estado, los privados, la ciudadanía y las Fuerzas Armadas, con el objetivo de generar una estrategia de desarrollo energético que permita reaccionar ante la ocurrencia de fenómenos inesperados sin poner en peligro el normal funcionamiento de la economía y el bienestar general de la población, que es, precisamente, lo que caracteriza a una crisis energética.

En este sentido, la seguridad energética asume la existencia de un consenso respecto de una matriz energética, cuyo acuerdo debe anticiparse a una crisis severa en el futuro... Para medir la fiabilidad de la seguridad energética, primero debe analizarse el nivel de satisfacción como criterio general. Sin embargo, en la actualidad esto no es suficiente por lo que debemos añadir una serie de factores tales como: la estabilidad de los precios, diversificación de fuentes energéticas y rutas de transporte, economía de las inversiones, seguridad física de las infraestructuras, reservas y almacenamiento, equilibrio político y poder militar, eficiencia energética, mercados, sostenibilidad, etc.

Lo anterior se sugiere por cuanto el sistema energético, en general, puede satisfacer todas las necesidades, pero, perfectamente, puede estar sujeto a innumerables tensiones por la peligrosidad de las rutas de transporte, volatilidad de precios, baja legitimación social, etc., lo que constituye un factor de vulnerabilidad que la seguridad energética como indicador puede medir o ponderar si es apropiado asumir" (Lic. Diego Mena Acosta - OETEC/LabSE).

La seguridad energética aplicada a la disposición de las diversas formas de energia.



"En términos generales, la seguridad energética es un concepto o término que se aplica a la disposición de las diversas formas de energía en todo momento y en cantidades adecuadas (o satisfactorias) para apoyar o permitir la operación de nuestro sistema socio-económico. En un caso ideal, la disponibilidad, cantidad, provisión y uso de energía no deberían generar ningún tipo de impacto ambiental irreparable en el medio ambiente.

Además, también se debe tomar en cuenta la necesidad de prevenir los conflictos potenciales, el sabotaje y la interrupción de la producción y el comercio que pueden conducir a aumentos repentinos de los precios, lo que a su vez puede causar efectos económicos, sociales y ambientales negativos que gatillan una crisis energética.

La Agencia International de la Energía.


La Agencia International de la Energía define el concepto de seguridad energética precisamente en términos de disponibilidad física ininterrumpida a un precio que es asequible, respetando al mismo tiempo las preocupaciones ambientales. En su conjunto, éstas son condiciones esenciales que deben ser debidamente analizadas a la hora de saber si un país, región o ciudad es energéticamente segura o por el contrario padece una situación de crisis energética" (Dr. Luis Mundaca - OETEC/LabSE).

"La seguridad energética consiste en la estabilidad del sistema energético en términos de unos flujos constantes y suficientes de energía tales que garanticen el desarrollo económico y el bienestar social de todos los actores implicados en el sistema. Este término engloba la seguridad energética de demanda y la de abastecimiento, desde el punto de vista del país productor y del consumidor respectivamente.

En el primer caso, la seguridad de demanda energética consiste en asegurar las transacciones y el transporte de la energía y, en consecuencia, los beneficios derivados de la actividad. En el segundo caso, la seguridad de abastecimiento energético consiste en la disponibilidad de suministros energéticos de forma continua, en las cantidades necesarias y a unos precios asequibles tales que un país pueda desarrollar su actividad económica de forma ordinaria y mantener el bienestar de sus ciudadanos" (Dra. Beatriz Muñoz Delgado - OETEC/LabSE).

La dimensión de seguridad de abastecimiento.


En cuanto a la dimensión de "seguridad de abastecimiento", la Dra. Joana Portugal-Pereira (OETEC/LabSE) nos explica que "un abastecimiento energético seguro debería ser capaz de proporcionar servicios suficientes, asequibles, estables, ambientalmente sustentables e inclusivos a fin de sustentar las necesidades económicas del país. Muchos investigadores y planificadores han tratado de definir los pilares fundamentales de los sistemas de abastecimiento seguro. En mi opinión, un sistema de suministro seguro debe satisfacer los siguientes aspectos:

a) Disponibilidad: se refiere a la existencia física de los recursos naturales nacionales y controlables en un país, a fin de abastecer las necesidades de la demanda energética. Generalmente se evalúa en términos de dependencia de los recursos importados, la cuota de importación de combustibles fósiles y la diversificación de los recursos energéticos en la cartera de generación eléctrica;

b) Fiabilidad: capacidad de generar una producción de energía en forma constante y adecuada, que sea capaz de satisfacer los picos de demanda sin riesgo de apagones. Este factor es especialmente importante en los países de clima templado, dado que la demanda en las temporadas de verano e invierno alcanza picos mayores que durante los meses de primavera (como es el caso de la Argentina);

c) Desarrollo tecnológico: describe la capacidad de un sistema para generar electricidad de la forma más eficiente y competitiva mediante la adopción de las mejores tecnologías disponibles (BAT por sus siglas en inglés) con elevada eficiencia energética neta;

d) Sostenibilidad ambiental global: mide el impacto de los sistemas de suministro eléctrico en términos de su potencial de calentamiento atmosférico (emisión de gases de efecto invernadero);

e) Protección del medio ambiente local: se refiere al impacto ambiental de los sistemas de generación eléctrica a nivel local, en términos de generación de residuos, contaminación del agua, del aire, etc..;

f) Carácter incluyente: se refiere a la capacidad de los sistemas de suministrar electricidad al 100% de la población, a un precio asequible".



En igual dirección, la Dra. Portugal-Pereira enumera los indicadores que deben medirse para evaluar la seguridad (sostenibilidad) de cualquier sistema de suministro eléctrico nacional: "(i) la garantía de crecimiento económico; (ii) la promoción de la equidad social; y (iii) un impacto limitado sobre el medio ambiente".

La seguridad energética aplicada a garantizar a todo ciudadano el acceso a sistemas sustentables de suministro energético.


"En base a mi estudio de investigación, la seguridad energética consiste en garantizar a todo ciudadano el acceso a sistemas sustentables de suministro energético y a todos los recursos de combustible disponibles (proveedores de energía) para cubrir las diversas necesidades energéticas (demanda) a un precio asequible (o precio aceptable), que posibiliten tener una calidad de vida y actividades sociales de nivel razonable, sin perjudicar el desempeño económico ni el medio ambiente y, a la vez, poder resistir a las amenazas" (Dra. Jutamanee Martchamadol -OETEC/LabSE).

La Dra. Martchamadol nos explica que son siete los componentes principales de la seguridad energética. Note el lector la diferencia abismal con el concepto neoliberal de la energía, así como con los argumentos críticos hacia las políticas energéticas del oficialismo. Los componentes son:

a. Garantizar a todo ciudadano el acceso a los sistemas sustentables de suministro energético y a todos los recursos de combustible disponibles (proveedores de energía). Toda persona goza del derecho y la equidad de acceder a cualquier tipo de combustible (por ejemplo petróleo, gas natural, carbón, energía solar, eólica, hidráulica, mareomotriz, geotérmica, nuclear, hidrógeno, etc.) que esté disponible, desde cualquier proveedor de energía (nacional o internacional) y a partir de una diversidad de sistemas energéticos (p.ej. grandes centrales eléctricas y de transmisión y distribución, refinerías de petróleo/ gas natural y estaciones de bombeo o de la generación descentralizada (energía solar fotovoltaica, parques eólicos, centrales mini-hidráulicas o de biomasa, etc.);

b. Cubrir la diversidad de necesidades energéticas (demanda).

Cada ciudadano tiene el derecho y la equidad de usar la energía necesaria para satisfacer sus requerimientos (por ejemplo, refrigeración, calefacción, iluminación, transporte, etc.). Incluye tanto la calidad como la cantidad de la energía. La calidad de la energía se refiere a las tecnologías de alta eficiencia energética (por ejemplo, los dispositivos eléctricos, cocinas, automóviles ecológicos, sistemas de aire acondicionado, etc.), la calidad de los productos derivados del petróleo (por ejemplo, diésel, gasolina, gas licuado de petróleo [GLP], gas natural comprimido [GNC], biodiesel, gasohol, etc.) y la confiabilidad del sistema de suministro energético. La cantidad de energía depende de la demanda de cada tipo de la misma;

c. Precio asequible (o precio aceptable). Toda persona goza del derecho y la equidad de comprar la energía a un precio asequible, razonable y aceptable;

d. Calidad de vida y actividades sociales de nivel razonable. Toda persona tiene el derecho y la equidad de usar la energía para satisfacer sus necesidades, lo cual le permitirá alcanzar una calidad de vida y actividades sociales de un nivel razonable (por ejemplo, disfrutar de la cultura nacional/ regional/ local, ceremonias religiosas, etc.);

e. Sin perjudicar el desempeño económico. Toda persona tiene el derecho y la equidad de acceder al suministro y al uso de la energía para generar sus ingresos de manera continuada, para mantener sus negocios y sostener la competencia comercial, así como otras actividades que influyan sobre sus actividades económicas;

f. Sin dañar el medio ambiente. Toda persona tiene el derecho y la equidad de acceder al suministro energético y de utilizar la energía de una manera que no afecte negativamente el medio ambiente. Esto incluye la conservación de la energía, la mejora de la eficiencia energética y la promoción de las energías renovables, así como los incentivos al uso de combustibles con menor contenido de carbono; y g. Resistir a las amenazas.

Toda persona le asiste el derecho y debe gozar de la equidad necesaria para acceder al suministro y el uso de la energía antes, durante y después de las amenazas. Las amenazas se clasifican en siete categorías: conflictos, inestabilidad política, ataques terroristas, restricciones a la exportación, accidentes, condiciones climáticas y prácticas monopólicas".

Conclusiones.


A modo de cierre de este apartado, un par de razonamientos. En primer lugar, preguntamos al lector: ¿acaso escuchó por parte de medios de comunicación o en boca de opinadores energéticos dominantes definiciones y conceptos como los aquí presentados?

Cuando se habla de crisis energética para la Argentina heredada por Macri, ¿se la justifica a través de alguno de estos indicadores o conceptos? Seguro compartirá esta conclusión: si hemos de aplicar estos indicadores, la "crisis energética" llegó de la mano de la política neoliberal, en diciembre de 2015.

fuente: Oetec.org
Reflotar estos argumentos nos ayuda a entender por qué Miguel Angel Pichetto es el candidado a Vicepresidente por Juntos por el Cambio (ex-Cambiemos).

Y entender por qué esa alianza, aparentemente indisoluble, tiene tanto de chantaje.

El 21 de marzo de 2016 La Política On-Line publicaba una nota que supuestamente “destapaba una olla” dentro de las filas kirchneristas. La misma, sin mayor difusión por parte de los medios preanunciaba lo que vendría: la traición de Diego Bossio y Miguel Pichetto.

Según el portal dirigido por Ignacio Fidanza el Gobierno había realizado una auditoria en la Anses y el resultado negativo rozaba a Diego Bossio y al hijo de Miguel Pichetto, segundo en el manejo del Fondo de Garantías de Sustentabilidad en el gobierno anterior.

La demora de Pichetto en el tratamiento de la Ley para frenar las tarifas de los servicios públicos tenía sus motivos.

La traición de Diego Bossio y Miguel Angel Pichetto.


Por entonces Macri buscaba avanzar con la ley que habilitaba el acuerdo con los Fondos Buitre, y necesitaba diputados y senadores que le dieran el número buscado, con lo cual extorsionó a ambos legisladores.

La Política On-Line explicaba que por orden de Emilio Basavilbaso, la consultora Deloitte fue contratada para indagar sobre las cuentas del organismo, que a través de su Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS) manejaba 548.000 millones de pesos.

Comprometidos también empresarios poderosos.


Además de Bossio y Juan Manuel Pichetto, un grupo de empresarios poderosos también habría quedado comprometido en el estudio que va desde negocios de cientos de millones como la obra pública -que Anses financiaba a través del plan Procrear- hasta las operaciones en el mercado financiero y en menor escala el reparto de pauta publicitaria.

Sorprendió a muchos la espera a la que atribuyó el senador Pichetto en el tratamiento de la Ley para frenar las tarifas de los servicios públicos cuando la mayoría de las encuestas que se realizaron en estos días arrojan una adhesión de entre el 60 al 75% de argentinos que esperaban la aprobación en Senadores.



Extorsionar  al senador y al diputado.


Desde el Gobierno manejaron el estudio con hermetismo puesto que adviertieron que les podía servir para extorsionar al senador y al diputado para lograr la aprobación de la ley que habilitaba el acuerdo con los holdouts, de hecho lo hicieron y tuvieron éxito hasta hoy.

La idea inicial era esperar a la aprobación para luego publicarlo, aunque la posterior “fidelidad” mostrada por esos y otros legisladores por ellos convencidos hicieron que la auditoría quedara enterrada a buen resguardo.

La noticia fue recordada al pasar en el año 2017, por Victor Hugo Morales,en su debut como columnista del canal de Youtube de Roberto Navarro.(Ver aquí)
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: la fabricación macrista de la "crisis energética".
fuente: Contrapoder
En este apartado se presentan definiciones de "energía" que, con total seguridad, el lector jamás escuchó, leyó, escuchará ni leerá por parte de políticos y especialistas de extracción neoliberal.

Esta otra "campana" resulta vital para que podamos comparar entre conceptos de "energía" opuestos y elaborar nuestros propios juicios acerca del tema.

Creemos que, como ciudadanos responsables que somos, los tiempos nos exigen madurez y seriedad a la hora de analizar asuntos de semejante envergadura.

Por tanto, y a continuación, breve repaso a las definiciones internacionales más importantes, así como de mayor consenso mundial en materia energética -convenientemente censuradas por la prensa y partidos de derecha e izquierda en la Argentina-.
La prestación de servicios de energía adecuada y confiable a un precio asequible es un elemento esencial del desarrollo sustentable.


Las convenientemente censuradas definiciones de energía.


Entre las primeras definiciones de "energía" esgrimidas por Naciones Unidas se halla la del reporte de 1954 "Electrificación rural", elaborado por la Secretaría de la Comisión Económica para Asia y el Lejano Oriente. Allí se lee que los "esfuerzos para mejorar el acceso a la electricidad y a la energía moderna como un medio para alcanzar el desarrollo económico datan al menos de la década de 1950.

Naciones Unidas articuló el suministro eléctrico como un medio para lograr el desarrollo primero, desde que dicha iniciativa mejoró la situación económica de las poblaciones que vivían en zonas rurales mediante el aumento del bienestar y la productividad humanas…".




Pero las definiciones y acciones más determinantes en el sentido de transformar a la energía en un instrumento para alcanzar "el desarrollo económico" en un contexto de "aumento del bienestar y la productividad humana" obedecen a principios de este siglo.

Luego, al comenzar el nuevo milenio, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU-DAES) elaboraron la siguiente y contundente definición acerca de la función primigenia del sistema energético de una nación, sobre todo de una en vías de desarrollo: "La prestación de servicios de energía adecuada y confiable a un precio asequible, de una manera segura y ambientalmente benigna, y de conformidad con las necesidades del desarrollo económico y social, es un elemento esencial del desarrollo sustentable. La energía es vital para erradicar la pobreza, mejorar el bienestar humano y elevar el nivel de vida".

Energía para un desarrollo sustentable.


Años después, en el documento "Energía para un desarrollo sustentable en la Región de Asia y Pacífico: desafíos y lecciones de los proyectos del PNUD", elaborado por expertos asiáticos del PNUD en 2004, aparecieron las siguientes definiciones:

1) "La energía afecta prácticamente todos los aspectos del desarrollo económico y social, incluyendo los medios de subsistencia, agua, agricultura, población, salud, educación, creación de empleo y cuestiones relacionadas con el género. La energía, por lo tanto, es central a todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La idea básica del enfoque energético del PNUD pasa por enfocarse en la creación de un acceso equitativo a los servicios de energía limpia, fiable y asequible para contribuir significativamente al crecimiento económico y la reducción de la pobreza"; y

2) "La energía es un insumo importante para proporcionar los servicios básicos a las necesidades humanas; así como es también la llave de entrada para un desarrollo sustentable y para todo esfuerzo en la reducción de la pobreza. Por lo tanto, el papel de la energía está fuertemente vinculado al desarrollo social, económico y ambiental".
La energía es un insumo importante para proporcionar los servicios básicos a las necesidades humanas.

Más tarde, Naciones Unidas declaró al 2012 el "Año Internacional para una Energía Sustentable para todos" (en inglés "International Year of Sustainable Energy for All").
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: una crisis energética con tarifazos y apagones.
En abril del mismo año y a través del PNUD lanzó su hoja de ruta denominada "Caminos para una acción comprometida hacia una Energía Sustentable para todos.

La Agenda de Acción Global de la ONU.


Una Agenda de Acción Global". Allí, la ONU definió a la energía como "el hilo de oro que conecta el crecimiento económico, con el ambiente y el incremento de una sociedad igualitaria, [pilares] necesarios para un mundo en desarrollo. El acceso a una energía sustentable es condición excluyente para lograr objetivos de desarrollo que vayan incluso más allá del sector energético: erradicar la pobreza, aumentar la producción alimenticia, proveer agua potable, mejorar la salud pública, aumentar la educación, crear oportunidades económicas y empoderar a la mujer...".

Sintetizando, el objetivo general del PNUD (ONU) en el área energética es "lograr el acceso universal a servicios asequibles, limpios y modernos de energía para lograr un desarrollo humano sustentable, con una clara orientación en los sectores más vulnerables". En otras palabras y siempre bajo los conceptos del PNUD, "mejorar la sostenibilidad, la seguridad y accesibilidad de la energía moderna", desde que ella "facilita el desarrollo social y económico, ofreciendo oportunidades para el mejoramiento de la vida y el progreso económico".

En trabajo publicado en 2013 en la revista especializada Sustainability, el Dr. Patrick Nussbaumer de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO, por sus siglas en inglés) elaboró una interesante y superior definición de "energía" al poner en el centro de la escena la seguridad jurídica de la ciudadanía en función de un proceso de emancipación social y económica: "El acceso a servicios modernos de energía, limpios y asequibles, es central a la emancipación socioeconómica.

El concepto de servicios energéticos.


Por servicios energéticos entendemos la utilidad que damos a la energía, o a la aplicación útil de la energía en tareas deseadas por el consumidor como pueden ser el transporte, una habitación cálida o la luz (iluminación); y por modernos nos referimos a un relativamente alto grado de facilidad en la obtención de tales servicios... Los servicios de energía (por ejemplo, iluminación, calefacción y una cocina a gas o electricidad, energía para las telecomunicaciones y el entretenimiento), aunque están por descontado en los países industrializados, siguen siendo inalcanzables para una gran parte de la población mundial.

La falta de acceso a la energía representa una importante barrera al desarrollo humano y el logro de los objetivos establecidos por la comunidad internacional, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio".

En igual dirección a la ONU y el PNUD, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), organización especializada en energía integrada por 29 países de la OCDE y fundada entre 1973/74, conceptualiza a la energía como: "...un factor crítico.

Todas las economías avanzadas requieren acceso seguro a fuentes modernas de energía para sustentar su desarrollo y prosperidad creciente. En los países en desarrollo, el acceso a servicios energéticos fiables y asequibles es fundamental para reducir la pobreza y mejorar la salud, aumentar la productividad, mejora de la competitividad y promover el crecimiento económico.

La energía es esencial para la provisión de agua potable, saneamiento y salud.


Esto es así porque la energía es esencial para la provisión de agua potable, saneamiento y salud, y porque proporciona grandes beneficios al desarrollo a través de la provisión de iluminación eficiente y confiable, calefacción, cocción, potencia mecánica, servicios de transporte y telecomunicaciones.




Existe un creciente reconocimiento que la energía moderna es crucial para lograr una amplia gama de objetivos económicos y sociales relativos a la pobreza, salud, educación, igualdad y sostenibilidad ambiental. Un panel de eminencias en la materia de las Naciones Unidas recomendó que el acceso universal a los servicios de energía modernos sea incluido en la Agenda para el Desarrollo Post-2015".
El acceso a la electricidad y a otras fuentes de energía moderna es un requisito necesario, pero no suficiente, para el desarrollo económico y social.
El mismo año en el que comenzaba a medirse el índice IDE, en 2002, la AIE emite la siguiente distinción: "El acceso a la electricidad y a otras fuentes de energía moderna es un requisito necesario, pero no suficiente, para el desarrollo económico y social.

Escapar de la pobreza también requiere, entre otras cosas, del acceso al agua potable, saneamiento adecuado y servicios de salud, un sistema idóneo de educación y una red de comunicación. Sin embargo, el acceso a energía barata y disponible resulta indispensable".

Energía y salud.


En septiembre de 2007, la prestigiosa revista británica The Lancet lanzó su Serie "Energía y Salud", iniciativa conducida por médicos especializados en salud pública de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de la ciudad de Londres. Se trató de un cúmulo de artículos de investigación científica destinados a estudiar y explicar la estratégica vinculación entre la energía y el bienestar social del ser humano pero desde la salud pública.

Transcribimos su editorial de presentación oficial: "Un acceso abundante a un suministro de energía y los servicios que ella proporciona han apuntalado el desarrollo humano durante los últimos siglos.

Los vectores de energía como son los combustibles o la electricidad, ofrecen servicios que benefician a la sociedad humana (calor para cocinar, iluminación para uso doméstico y profesional, transporte público y privado, refrigeración y comunicaciones y tecnología de información)". Entre los numerosos trabajos de la Serie "Energía y Salud" destacamos tres por su conceptualización de la energía en general y el rol de la energía eléctrica en particular.

El primero se titula "Ajustando el balance: energía para la salud". Sus autores señalan: "La energía es un determinante crítico, aunque muy descuidado, de la salud humana. La salud es un aspecto de suficiente relevancia en la política energética como para merecer una influencia mucho mayor en las decisiones sobre nuestras estrategias en materia de energía, tanto a nivel personal, como nacional y global. La sociedad mundial sufre un metabolismo energético desordenado. La energía es tan importante como cualquier vacuna o medicina.

Acceso a la energía limpia.


Dos billones de personas actualmente carecen de acceso a la energía limpia: viven en la pobreza energética y en la inseguridad. Instituciones internacionales, como el Banco Mundial y la OMS, han fallado en reiteradas ocasiones en hacer la conexión entre la energía y salud...". Luego concluye: "El acceso a la energía y la equidad energética deben convertirse en una meta del desarrollo humano. Las políticas para mejorar el acceso a los recursos energéticos limpios y asequibles deben ser favorables a los sectores más necesitados... Debe ser una prioridad garantizar a cada ser humano el acceso a la electricidad".
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: la fabricación macrista de la "crisis energética".
El segundo trabajo científico de la serie se titula "Salud y generación eléctrica". Afirman los autores que el "acceso a la electricidad es un prerrequisito para el logro de la salud; siendo que la falta de acceso a la misma constituye uno de los principales obstáculos para la realización completa del potencial humano y su bienestar".
acceso a la electricidad es un prerrequisito para el logro de la salud.

Por último, el tercero, titulado "Una perspectiva global de la energía: efectos en la salud e injusticias".

La concepción del neoliberalismo energético.


Una vez más, se aprecia una concepción en las antípodas a la culturalmente impuesta por el neoliberalismo energético: "La explotación de los combustibles fósiles es parte integral de la vida moderna y ha sido un elemento clave de los rápidos cambios tecnológicos, sociales y culturales de los últimos 250 años…

El aprovechamiento de las energías al servicio de las necesidades humanas (combustible para cocinar y calefacción; electricidad; transporte que permite el acceso a los medios de subsistencia, las redes sociales y servicios; producción industrial y las comunicaciones) mejora y protege la salud humana de muchas formas.




De hecho, la falta de acceso a dichos beneficios es una de las razones que explican por qué los grupos de bajos ingresos son generalmente menos saludables que los grupos de altos ingresos...".
Cambiemos, fuerza partidaria del oficialismo, ha blandido durante la campaña electoral el argumento de "crisis energética" para diagnosticar el resultado de la política kirchnerista en el sector, asegurándole a la población será el "mejor equipo de los últimos 50 años" el encargado de la salvación del supuesto colapso energético (repetían incansablemente en 2015 y continúan haciéndolo).

Las importaciones se reducirán, la producción crecerá, habrá abundante energía, las tarifas subirán muy paulatinamente y cada vez más argentinos podrán incorporarse a los servicios de gas y electricidad, nos aseguraron una y mil veces.
El tarifazo no sólo es una estafa porque carece de toda justificación, sino porque además es injusto e inconstitucional. 

La fabricación macrista de la "crisis energética".

Sin embargo, y como sucedió con las restantes promesas, la realidad demostró lo contrario: se están batiendo récords de importaciones de petróleo, se terminó con la sustitución de importaciones de gas (a julio de 2017), la producción se desploma (en ambos hidrocarburos), hay cada vez menos energía, las tarifas aumentaron exponencialmente, el consumo cae a mínimos históricos, y cada vez menos argentinos tienen acceso a los servicios de gas y electricidad.

Y todo, al ritmo de una vertiginosa y desconocida concentración y cartelización del sector.



Como en economía, acá también hubo necesidad de fabricar o inducir una "crisis" para justificar el cambio de política energética (la implementación de una política conservadora, anti-popular). Esta aseveración, como veremos debajo, no es ningún invento.

El discurso de Aranguren.


Al inaugurar la Primera Jornada Nacional de Eficiencia Energética (15 de diciembre de 2016), Juan José Aranguren expresó: "La gente acepta el cambio cuando reconoce una necesidad. Y esa necesidad la puede reconocer en medio de una crisis".

Porque -debería haber seguido explicando el funcionario-, Porque, ¿cómo convencemos si no a la ciudadanía, al comerciante, al industrial que pagar barata la energía es perjudicial a sus intereses y pagarla cara es maravilloso? ¿Cómo convencerlos que el sistema energético heredado no funcionaba cuando incorporó una cifra récord de usuarios a los servicios públicos de gas y electricidad en la historia, cuando interconectó al país de forma inédita, cuando concluyó obras abandonadas por las administraciones anteriores?

¿Cómo convencer a la ciudadanía a favor de cambiarlo todo cuando jamás faltó energía, cuando la demanda no paraba de crecer (incluso en las provincias con tarifas más caras en relación a Buenos Aires y la Capital Federal) y cuando, en los últimos tres años con anterioridad a nuestra gestión, los indicadores de calidad del servicio y cortes de luz mejoraban ostensible y progresivamente (según los propios datos oficiales) y todo sin la más mínima necesidad de incrementar la tarifa ni en un centavo?

La fabricación de la "crisis".


Se fabricó la "crisis" para generar una necesidad de cambio que fuera aceptado por la "gente" -un cambio para peor y, por tanto, mucho más difícil de imponer-.

En esto consistió el Decreto 134 del 16 de diciembre de 2015, normativa que declaró la "emergencia del Sector Eléctrico Nacional". En esto consistieron también el Informe PIST (precios del gas en boca de pozo) y las resoluciones 212 y 74 con los nuevos cuadros tarifarios del servicio de gas por redes.

La estafa del tarifazo.


Es que el tarifazo no sólo es una estafa porque carece de toda justificación, además de ser injusto e inconstitucional.

Es una estafa porque descansa sobre una perversa política destinada a generar una "crisis" donde no la ha habido ni la hay, atentando así contra la seguridad jurídica, económica y energética del país y su pueblo. Dicho sin pelos en la lengua: se trata de un auténtico sabotaje energético contra la Nación.

Hemos demostrado en los capítulos precedentes que ningún informe de CAMMESA, ADEERA, ENRE, ENARGAS ni Ministerio de Energía señaló o advirtió el diagnóstico de "crisis energética" para la República Argentina entre 2003 y 2015.
Leer también: De la estafa electoral a la estafa energética: una crisis energética con tarifazos y apagones.
En cuanto a la producción de hidrocarburos, luego de la recuperación de YPF en 2012, los niveles de producción empezaron a recuperarse, para terminar en 2015 con aumentos, sobre todo en materia gasífera.

Demostramos, asimismo, y siempre en base a datos de las instituciones mencionadas, que los servicios públicos de gas por redes y de electricidad durante los tres gobiernos kirchneristas registraron los mejores indicadores desde 1983 (ni el más acérrimo anti-kirchnerista podría argumentar que los servicios públicos en tiempos de Raúl Alfonsín funcionaron mejor que durante el kirchnerismo).
 Los servicios públicos de gas por redes y de electricidad durante los tres gobiernos kirchneristas registraron los mejores indicadores desde 1983.

La trampa de los indicadores de los servicios de energía. 


Claro que entender a los servicios de energía en calidad de indicadores (un "indicador" es una herramienta que permite medir la performance de un sistema) exige primero tomar una determinada posición política (y técnica) en relación al concepto de energía.

¿Por qué? Coincidir con el diagnóstico de "crisis energética" para la Argentina (como para cualquier otro país), sin definir antes "energía" para qué y para quiénes, es caer en la trampa del neoliberalismo.



Trampa, es vital agregar, se aprovecha de una enorme y estratégica falla (léase, falta): una definición de energía acorde a los intereses de la sociedad, esto es, del usuario y del consumidor, a la vez que en función de un proyecto industrialista, socialmente equitativo y económicamente moderno y autosuficiente.

Como medir el éxito o el fracaso de una política energética.


Y es justamente por ausencia de esta definición que la sociedad terminó midiendo el grado de éxito o fracaso de una política energética en base a objetivos que no se corresponden con sus intereses (las diez razones del diario La Nación). Ejemplifiquemos para explicarlo mejor.

Un diagnóstico de "crisis energética" para el período 2003-2015 implica afirmar que el sistema, como un todo, fracasó. ¿Cómo se justificaba el supuesto "fracaso"? A través de indicadores previamente seleccionados que arrojarían, obviamente, resultados negativos. Si uno de esos indicadores es el de "déficit de la balanza comercial energética", está claro que se falló. Si elegimos el de "pérdida de la capacidad exportadora", igual.

¿Pero qué sucedería si, en lugar de tomar esos indicadores, evaluáramos la política energética kirchnerista desde la accesibilidad de los servicios públicos o de corroborar si se verificó o no una expansión de la demanda de electricidad y del gas por redes? ¿Cuál sería el resultado del diagnóstico si se tomara como indicador la capacidad de pago de los servicios públicos por parte de la ciudadanía, esto es, tarifas asequibles (baratas)?

¿Y si se tomara como indicador la evolución de la demanda de gas y electricidad para las provincias y clases sociales más postergadas? Medido bajo tales indicadores, el sistema energético heredado por el macrismo hubiera resultado uno claramente exitoso, más aún si hemos de compararlo con las administraciones anteriores.

Con lo anterior queremos ilustrar lo siguiente: la elección de los indicadores para medir la performance de un sistema energético tiene que ver con la definición que se haya adoptado de la energía. Y, de acuerdo a esta definición, sus objetivos.

Si coincidimos con el veredicto de un Mauricio Macri heredando un sistema energético quebrado, entendemos que los objetivos de todo sistema energético no fueron alcanzados por los gobiernos precedentes. Perfecto. Ahora, ¿cuáles son los objetivos que todo sistema energético debe perseguir?
La elección de los indicadores para medir la performance de un sistema energético tiene que ver con la definición que se haya adoptado de la energía.

Los objetivos que todo sistema energético debe perseguir.


Breve y obligado paréntesis sobre la "herencia" y Macri. En su discurso con motivo de la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación, el Presidente Macri criticó con dureza los doce años de gobierno kirchnerista. Cito tres fuentes durante su discurso plagado de ausencia absoluta de fuentes para la mayoría de sus apreciaciones. Una de ellas, el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, fue referenciada cuando criticó la supuesta ineficiente infraestructura urbana heredada, específicamente en lo concerniente al acceso a las cloacas, al agua corriente y al gas natural por redes.

El Observatorio OETEC encontró que el Presidente no sólo falseó los números brindados para los anteriores servicios domiciliarios de red sino que se basó en un informe del Observatorio de la UCA que, paradójicamente, destaca los avances que el kirchnerismo produjo en dicha infraestructura urbana. Veamos más en detalle.

A pocos minutos de iniciado su mensaje al Congreso, Macri señaló que: "Según el último informe del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina... alrededor del 42% de la población carece de cloacas, el 13% no tiene agua corriente y más del 40% no tiene conexión a la red de gas. El modelo de inclusión social y crecimiento, del que tanto habló el gobierno anterior, nos llevó a la pobreza y a la exclusión".

Pero al recurrir al "último informe" del citado Observatorio y analizar los datos allí suministrados, se observa entonces que, efectivamente, las cifras correctas son: 1) sin conexión a la red de agua corriente, 10,8%; 2) sin conexión a la red de gas natural, 25,6%; y 3) sin conexión a la red cloacal 31,4%. Vale la pena recordar los porcentajes informados por el Presidente: 1) "el 13% no tiene agua corriente"; 2) "más del 40% no tiene conexión a la red de gas"; y 3) "42% de la población carece de cloacas".

En pocas palabras, el informe del Observatorio de la UCA no hace sino destacar la evolución registrada para el quinquenio 2010-2014 (ver tabla 1). Textualmente, afirma esta institución: "En la Tabla 2.2.1 se observa la evolución de los servicios domiciliarios de red. A lo largo del quinquenio 2010-2014, ha habido una tendencia a la mejora estadísticamente significativa como resultado de una mayor inversión pública en estos aspectos". Y agrega: "De modo que el balance para la dimensión resulta positivo:

a) El déficit en el acceso a la red de agua corriente se redujo de manera gradual y sostenida en algo más de un 20% entre 2010 y 2014. Se destaca en este sentido el efecto positivo que ha tenido la obra pública sobre el acceso a este servicio.

b) La falta de conexión a la red de gas parte de niveles más altos y registra un descenso inferior, que no obstante es estadísticamente significativo. Entre los años 2010 y 2014, el déficit en el acceso a la red de gas natural por parte de los hogares descendió 2,5 p.p., lo que equivale a casi el 10% entre puntas.

c) El porcentaje de hogares sin cloacas, a su vez, retrocede a lo largo de los años 2010 a 2014, advirtiéndose una evolución favorable, estable y persistente. Como consecuencia de la inversión pública, el déficit de acceso se reduce en casi 5 p.p...". ¿Pesada herencia? ¿Realmente?

Volviendo a la cuestión "definición y objetivos de un sistema energético": ¿Crítico realmente un sistema que en gas natural por redes que entre 2010 y 2014, como halló la UCA, el déficit en el acceso a la red de gas natural por parte de los hogares descendió 2,5 p.p., lo que equivale a casi el 10% entre puntas?

La obligada recurrencia a la "mentira" y "falsificación" de los números busca esconder los logros de la política energética entre 2003 y 2015 para inocular en la sociedad la imperiosa necesidad del "cambio" (léase, del ajuste para salvarnos de la debacle).

Y la estrategia funcionó, como dijimos al comienzo, en buena medida por el poder del aparato mediático que multiplicó el falaz mensaje. Pero también, y creemos muy especialmente, producto de la ausencia de una definición de energía de acuerdo a la defensa de la seguridad jurídica popular.

Conclusiones.


Es por todo lo anterior que, volvemos a insistir, la definición de "energía" y de "sistema energético" con la que cada uno se sienta identificado (ciudadano en general, especialista, profesional, funcionario, político, fiscal, juez, etc.) determinará, en función de indicadores preseleccionados y su posterior estudio, se diagnostique una situación crítica o una saludable al sector energético cualquiera se trate.



Hecha esta necesaria introducción, pasemos a conocer un cúmulo de desconocidas definiciones acerca de la energía, como para que el lector vaya elaborando la que mejor le sienta a sus intereses y derechos.
Fuente: Oetec.org

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