Viajando desde la ciudad de Neuquén hacia la zona de los lagos, es decir la parte más bonita y frecuentada por turistas de todo el mundo que son atraídos por los bellos paisajes de la Patagonia, el destino elegido es, generalmente, la ciudad de San Carlos de Bariloche; por supuesto que hay otras opciones: Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa La Angostura para nombrar algunas de las más bellas poblaciones de esa zona privilegiada, pero la más publicitada y conocida a nivel mundial es precisamente Bariloche.
Camino hacia el Valle Encantado - Río Limay - Anfiteatro
Unos 60 kilómetros antes de llegar y luego de pasar por lugares y vistas de ensueño que además pueden provocar vértigo a los poco acostumbrados a los caminos de cornisa, nos encontramos con la confluencia de dos grandes ríos, el magnífico Limay que nos acompaña por casi 300 kilómetros a nuestra izquierda y el enigmático Traful.
Un puente permite sortear la unión de ambos ríos que antes de la construcción de la represa de Alicurá era una delicia para los ojos, ahora con el embalse tan cerca la belleza de la conjunción de las dos fuertes corrientes se ha perdido un tanto, lamentablemente. Sin embargo el color del agua que dependiendo de la luz y la vegetación ribereña puede oscilar entre el azul marino y el verde esmeralda sigue estando presente y es un regalo para la vista.
El dedo de Dios
A partir de allí la ruta se encajona entre formaciones rocosas y el río, justamente ese es el comienzo del Valle Encantado, un lugar donde el viento, la lluvia y el tiempo moldearon las rocas volcánicas dotándolas de formas y colores que la imaginación y la inventiva humana reconocen y algunas ya poseen nombre propio y distintivo, como por ejemplo “El dedo de Dios”, una formación recta de varias decenas de metros de altura que asemeja un dedo índice apuntando al cielo, “el centinela del valle” otra formación que parece un vigía mirando hacia Bariloche, “la montura chilena” y muchas otras que según quien las vea y desde que ángulo pueden parecer puentes, casas, castillos con almenas o lo que la imaginación dicte a la vista y sentidos del azorado turista.
Como lo plasmó Robert Arlt en su libro “En el país del viento, viaje a la Patagonia” :
“…Que la bruja de nariz de garfio y mentón de martillo robó a la princesa y la condujo, auxiliada por unos enanos negros y unos perros petrificados, a la corte del Rey de los Señores del Dragón. Pues su sueño no tiene nada de absurdo. Esta allí, dibujado, calado por el viento y el rayo en el Valle Encantado…”
Los Leones enamorados
Es un trayecto corto, solo 12 kilómetros pero imperdibles, un territorio a explorar detenidamente, casi ideal para todo aquel que busca un lugar íntimo donde contactar con la naturaleza, un lugar para soñar y divertirse descubriendo lo que su imaginación desee, solo acompañado por el magnífico Cóndor, amo y señor de las alturas.
Más adelante la bella ciudad de Bariloche, emplazada a orillas del majestuoso lago Nahuel Huapi los espera para descansar, para escaparse del trajín diario y disfrutar de todo lo que ella y su entorno les puede ofrecer.



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