
Mucha gente cree que las grandes controversias y rivalidades entre Inglaterra y Argentina proviene del conflicto por las islas Falkland (para los ingleses) Malvinas (para los argentinos), pero lo cierto es que hemos tenidos varios altercados, algunos de ellos muy graves que comenzaron con las invasiones o mejor dicho intentos de anexar por parte de los ingleses el virreinato del Río de la Plata, en 1806 primero y 1807 después, en ambos casos finalizadas en fracasos.
No pocos creen que si los británicos hubieran tenido éxito hoy la Argentina sería un país mejor, basta observar lo que ha ocurrido con otras colonias pertenecientes al Commonwealth para suponer que cierta razón pueden tener.
Un hecho poco conocido pero que reafirma que los inconvenientes entre ambos países vienen ocurriendo desde hace mucho tiempo, ocurrió algunos años después de la anexión de las islas.
En el año 1867 se instaló en la por entonces pujante ciudad portuaria e industrial de Rosario, en la provincia de Santa Fe, una importante sucursal del Banco de Londres y Río de la Plata. Fue el primer banco en la ciudad y así funcionó, sin competencia, hasta el año 1874 cuando el gobierno de la provincia creó el Banco Provincial de Santa Fe.
Manuel Quintana
A partir de ese momento surgieron no pocas controversias y hasta alguna desobediencia por parte de las autoridades del banco extranjero que provocaron la detención del gerente de la filial.
Los accionistas del banco hicieron conocer su descontento acudiendo al cónsul británico en Buenos Aires quien rápidamente y aprovechando la presencia de naves de guerra inglesas en el puerto de Montevideo, Uruguay, autorizó a la marina a movilizar la cañonera Beacon y disponerla frente al puerto de Rosario en actitud amenazante. El representante legal del banco visitó al ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, por entonces Bernardo de Irigoyen y le explicó que el motivo de tal actitud estaba dado en la necesidad de salvaguardar los intereses de los súbditos de su majestad temiendo el destino que podrían correr sus capitales.
Dado que Irigoyen se mantuvo inflexible y le explicó que el conflicto era provincial y que debía resolverse en ese ámbito, el representante indicó que la cañonera solo estaba allí para recibir a bordo en depósito los caudales del Banco de Londres. De más está decir que el representante legal fue obligado a abandonar la reunión.
El conflicto se resolvió finalmente en los más altos niveles de la diplomacia de ambos países y la cañonera abandonó el puerto de Rosario sin llevar a cabo ninguna acción de guerra que hubiera tenido consecuencias imprevisibles.
El representante legal del banco era argentino, se trataba de un prestigioso abogado de Buenos Aires de nombre Manuel Quintana, quien en 1904 se convertiría en el 15vo. presidente de la República Argentina. Causa gracia pensar que una de los pocos motivos de satisfacción que los argentinos recuerdan de esta rivalidad es el gol con la mano en el mundial de 1986.
Quintana no pudo culminar su mandato, en marzo de 1906, dos años después de asumir abandonó la presidencia por motivos de salud y falleció a los pocos días.

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