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Cinco aspectos clave que caracterizan a la deuda pública argentina, frente a la actual crisis internacional.

grafico nombre Hoy la deuda está llegando nuevamente a los US$ 190 mil millones. 

Esto representa un crecimiento de US$ 70 mil millones desde principios de 2002, cuando estalló la crisis luego de la salida de la convertibilidad. Es decir, en sólo diez años la deuda pública argentina creció un 58%.

Cuando se devaluó el peso en 2001, la deuda pública, dado que una parte de ella estaba en moneda local, cayó a US$ 113 mil millones.  

Pero desde ese entonces se emitió mucha más para compensar a los bancos por la pesificación asimétrica para deudores y depositantes. Además, muchos depósitos bancarios se transformaron en deuda a diez años para evitar la quiebra de las entidades financieras. Por lo tanto,a fines de 2002 la deuda ya había alcanzado el pico de 2001. Luego el Gobierno empezó a vender bonos a Venezuela, hasta que el país bolivariano dejó de comprar títulos porque nos quiso cobrar un 15% en dólares. De esta forma, la deuda llegó a los US$ 190 mil millones en el primer trimestre de 2005.

No obstante, con la quita que hicieron Roberto Lavagna y Néstor Kirchner durante la negociación de la deuda Argentina en septiembre de 2005, ésta se redujo en US$ 41 mil millones y pasó a US$ 149 mil millones a fines de ese año.

Desde ese entonces, el Estado argentino ha tomado deuda con el Banco Mundial, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con otros organismos internacionales, además de la contraída localmente con el Banco Central y la ANSES. De esta forma, llegado a finales de 2011, se llegó a una deuda pública total de US$ 187 mil millones. Hoy debe estar superando cómodamente los US$ 190 mil millones nuevamente.

- Ante la volatilidad financiera internacional, interesa analizar cómo se encuentra posicionada la deuda pública argentina actualmente. Se destacan 5 características clave que no pueden ser ignoradas; algunas de ellas posicionan al país de manera favorable frente al contexto externo, mientras que otras constituyen señales de alerta a tener en cuenta:

1. Stock de deuda / PIB, en niveles “razonables”.
- A marzo del 2011, el stock total de deuda pública nacional ascendía a unos US$ 173.147 millones, representando un 46% del PIB, según estadísticas oficiales.

- Si bien desde el canje del 2005 la deuda en términos nominales se ha incrementado (producto fundamentalmente del ajuste de los bonos por CER y de un endeudamiento neto positivo con organismos del propio Estado), en términos del PIB el peso del endeudamiento argentino se ha ido reduciendo progresivamente. En efecto, los indicadores de deuda actual se ubican dentro de rangos considerados internacionalmente como “manejables” en cuanto a la sustentabilidad fiscal (y bastante por debajo de los ratios que muestran actualmente muchos países desarrollados).

2. Casi el 40% de la deuda pública actual está nominada en pesos.
- Un 38% del stock total está nominado en PESOS (ya sean ajustables o no por CER), mientras que un 48% está expresado en DOLARES, un 12% en EUROS y el 2% restante en YENES y otras monedas.
- De este modo, el Estado tiene un margen de maniobra muy distinto al que tenía en años anteriores.

3. La mitad de deuda pública actual es con el propio Estado.
- Considerando las Letras Intransferibles y los Adelantos Transitorios del BCRA, las Letras del Tesoro, los préstamos del Banco Nación y la porción de Títulos Públicos que se encuentran en manos de agencias públicas (como Anses, BCRA, fondos fiduciarios, entre otros), actualmente un 50% del stock de deuda pública se encuentra en manos de los propios organismos estatales.

- Esto también brinda complementariamente un margen de maniobra muy distinto al de otros años.

4. En el 2012, el gobierno necesitará 8.000 millones de dólares.
- En el 2012 vencen prácticamente US$ 14.000 millones por amortización e interés, de los cuales casi US$ 8.000 millones son servicios en moneda extranjera. (Estos vencimientos no incluyen el cupón PIB, con lo cual la necesidad de divisas podría ser mayor aún).

- Si bien en términos del producto bruto dichas necesidades de divisas no resultan significativas (representarían cerca de un 2% del PIB), la principal inquietud es si el año que viene el gobierno podría contar con reservas suficientes para poder financiar estos servicios, en caso de no intentar o no poder acceder a financiamiento voluntario externo.

- Esta situación no representaría un problema si se pudiese contar con un programa de refinanciamiento de la deuda, lo cual resultaría totalmente normal para cualquier país con los indicadores de deuda como los que cuenta actualmente Argentina. La complicación se derivaría de un contexto internacional desfavorable.
- La clave pasa entonces por generar las condiciones internas e institucionales que permitan garantizar un ingreso de divisas que supere a la salida de las mismas.

5. Un acuerdo con el Club de Paris: positivo, pero incrementaría en el corto plazo la necesidad de divisas.
Las necesidades de divisas anteriores evidentemente se verían incrementadas de lograrse un acuerdo con el Club de Paris. Por ejemplo, suponiendo que toda esta deuda se efectiviza en un solo pago el año próximo, esto implicaría un aumento en las necesidades de entre un 50% y un 60%. Aún considerando que se saldara la deuda en dos pagos, los servicios de deuda de los próximos dos años se incrementarían en promedio entre un 25% y un 30%.

Resulta evidente entonces que un acuerdo de pago con el Club de París, debería ser realizado en cuotas, como mínimo mayores a los dos años, para que pueda ser considerado viable.
Este acuerdo generaría a priori las condiciones para financiamiento internacional privado y el ingreso de dólares. Por eso le necesidad puede ser focalizada en el corto plazo.
Los 5 aspectos claves que caracterizan a la deuda pública argentina, frente a la actual crisis internacional
Introducción
Frente a la enorme volatilidad internacional que se está viviendo por estos días, interesa analizar una de las vías por las cuales la misma podría impactar en la economía argentina, que es la deuda pública y la necesidad de financiamiento externo que enfrentará el gobierno el año próximo. Evidentemente que existen otros canales por los cuales la crisis puede impactar también, como por ejemplo el precio de las materias primas o la devaluación de países vecinos, pero es importante aclarar que en el presente informe se pondrá énfasis en las cuestiones relativas al endeudamiento público.

A partir del canje del año 2005, la deuda pública en Argentina dejó de constituir un verdadero “problema” para el fisco o, al menos, pasó a representar un aspecto más bien manejable con los niveles de superávit fiscal que venía obteniendo el gobierno.

Sin embargo, con la pérdida progresiva del ahorro fiscal de los últimos años, sumada a la imposibilidad por colocar gran cantidad de bonos en el exterior, el pago de los servicios de la deuda está volviendo al centro de la agenda de política económica en el corto plazo, especialmente en lo que se refiere a los vencimientos en dólares que debe enfrentar el gobierno nacional y que, hasta el momento, han sido cubiertos mediante el uso de reservas del Banco Central.

A continuación, se enumeran 5 características claves que posee actualmente la deuda pública argentina. Algunas de ellas resultan favorables a la economía frente al actual contexto internacional, mientras que otras se estarían transformando en una señal de alerta.

1. Stock de deuda / PIB, en niveles “razonables”.
A marzo del 2011, el stock total de deuda pública nacional ascendía a unos US$ 173.147 millones, representando un 46% del PIB, según estadísticas oficiales. Este monto incluye la deuda mantenida con el Club de París, pero no a los holdouts que no ingresaron a los canjes de deuda, por un monto actual de US$ 11.275 millones.

De todas maneras, es importante aclarar que en el stock actual informado a marzo se incluye como deuda a las Letras Intransferibles que colocó el gobierno en el Banco Central en enero y marzo por montos de US$ 7.504 y US$ 2.121 millones, respectivamente, a cambio de reservas para afrontar los vencimientos en dólares a lo largo de todo el año 2011. Puesto que al mes de marzo sólo se habían cancelado unos US$ 2.215 de esos servicios totales, de no considerar como deuda a los US$ 7.410 millones que aún restan pagar, estrictamente hablando, la deuda total ascendería a US$ 165.737 millones.

Analizando la evolución del nivel de endeudamiento, se aprecia que desde el canje del año 2005, la deuda en términos nominales se incrementó de manera progresiva, como conjunción de varios factores, entre los que se destacan la inflación, que hizo ajustar a los bonos indexados por CER, y un endeudamiento neto (emisión mayor que las amortizaciones) ligeramente positivo durante todos los años, especialmente con organismos estatales, tal como se detallará más adelante.

Sin embargo, expresando la deuda en términos del Producto Bruto Interno (PIB) de la economía, se puede distinguir que el peso del endeudamiento argentino se ha ido reduciendo de manera constante desde el año 2004, asumiendo actualmente indicadores ubicados dentro de los rangos considerados internacionalmente como “manejables” en cuanto a la sustentabilidad fiscal (y bastante por debajo de los ratios que muestran actualmente países desarrollados, tal como se puede apreciar en el cuadro siguiente).

2. Casi el 40% de la deuda pública actual está nominada en pesos
En cuanto a la composición de la deuda, un aspecto importante a destacar es el tipo de moneda en que se encuentran expresados los títulos de deuda. Actualmente, un 38% del stock total está nominado en PESOS (ya sean ajustables o no por CER), mientras que un 48% está expresado en DOLARES, un 12% en EUROS y el 2% restante en YENES y otras monedas.

De este modo, se observa que con el canje de deuda, una mayor proporción de la deuda pasó a estar expresada en moneda doméstica (en el 2001 sólo un 3% estaba nominada en pesos), reduciéndose así de alguna manera el riesgo cambiario.

3. La mitad de deuda pública actual es con el propio Estado
Otro aspecto a destacar de la estructura de la deuda es el tipo de instrumento que la compone.
A marzo del 2011, se aprecia que:
- Un 50% del stock total está conformado por títulos públicos, que se encuentran en distintas manos (tanto acreedores privados como del sector público);
- Un 14% representa la deuda con organismos multilaterales y oficiales (principalmente BID, Banco Mundial y Club de Paris).
- Un 15% está conformado por las Letras Intransferibles al BCRA (la Letra 2016 fue la que se le dio a la Autoridad Monetaria a cambio de las reservas necesarias para pagarle al FMI, mientras que las Letras 2020 y 2021 fueron las utilizadas para obtener reservas en 2010 y 2011, respectivamente, para el pago de los servicios en moneda extranjera de ambos años).
- Un 6% son los Adelantos Transitorios del BCRA, que son préstamos que le realiza la Autoridad Monetaria al Tesoro, que están atados a la evolución de la recaudación tributaria y la base monetaria y que tienen como vencimiento un año, pero constantemente son renovados por un monto mayor, con lo cual su saldo ha sido creciente en el tiempo.
- Letras y Pagarés del Tesoro conforman actualmente el 1% del total de endeudamiento público, mientras que deuda con la Banca Comercial (principalmente con el Banco Nación) asciende a un 4%.
- El restante porcentaje está conformado por los Bogar (instrumento de deuda mediante el cual la Nación se hizo cargo de una parte de la deuda de las provincias); y préstamos garantizados.

El punto a destacar de esta composición es que, si se consideran de manera conjunta las Letras Intransferibles y los Adelantos Transitorios del BCRA, las Letras del Tesoro, los préstamos del Banco Nación y la porción de Títulos Públicos que se encuentran en manos de agencias públicas (como Anses, BCRA, fondos fiduciarios, entre otros), se tiene que actualmente un 50% del stock de deuda pública actual se encuentra en manos de los propios organismos estatales, vale decir que la mitad del nivel de endeudamiento actual se trata de “deuda intrasector público”.

Se trata de una cifra considerable, que ha ido aumentando a lo largo de los últimos años. En efecto, en el 2001 la deuda intrasector público era inferior a un 5% del stock total.
Esto quiere decir que ante la imposibilidad de conseguir fondos privados, externos e internos, para refinanciar la deuda, el gobierno ha estado haciendo uso de los propios fondos públicos excedentes de los diferentes organismos para poder afrontar vencimientos. El desafío que se plantearía es qué sucedería si estos fondos excedentes dejaran de existir.

4. En el 2012, el gobierno necesitará 8.000 millones de dólares
De lo detallado anteriormente en cuanto al stock de deuda, no se aprecian grandes “apremios” para el país, en el sentido que los indicadores actuales de deuda se encuentran en niveles razonables y, a su vez, la mitad de la deuda se encuentra en manos del propio Estado nacional.

Sin embargo, dada la coyuntura actual de desequilibrio fiscal, se observan ciertas señales de alarma con respecto a los vencimientos de deuda en el corto plazo, y más puntualmente los servicios en dólares que deberá afrontar el gobierno.
 
Concretamente, si se analiza el flujo de vencimientos de deuda (en concepto tanto de amortización como de interés) en el mediano plazo, se tiene que en los próximos 4 años vencen entre US$ 13.000 y US$15.000 millones por año, de los cuales la mitad, en promedio, se trata de deuda nominada en dólares.

Puntualmente, en el 2012 vencen prácticamente US$ 14.000 millones por amortización e interés, de los cuales casi US$ 8.000 millones son servicios en moneda extranjera, mientras que los US$ 6.000 millones restantes son en moneda local. Cabe aclarar que este total de vencimientos no incluye el cupón PIB, que seguramente tendrá que hacer frente el gobierno dado que se estima que durante este año la economía crezca por encima del 3%.

Analizando con mayor detalle el perfil de los vencimientos durante el año próximo, se aprecia que, tal como ocurrió este año, el mes con mayor necesidad de fondos es agosto, porque es cuando vence la última cuota del Boden 2012 en dólares. Durante los meses restantes, también se necesitarán unos 450 millones de dólares por mes, en promedio, para afrontar al resto de los títulos en dólares y los vencimientos con organismos multilaterales, que totalizan en todo el año unos US$ 2.500 millones.

En definitiva, durante el año próximo el gobierno se enfrenta nuevamente a una fuerte necesidad de divisas para hacer frente a los vencimientos en dólares próximos a los 8.000 millones (y que puede ser mayor si se le agrega el Cupón PIB).

Si bien en términos del producto bruto dichas necesidades de moneda extranjera no resultan significativas (representarían cerca de un 2% del PIB), la principal inquietud es si el año que viene el gobierno podría contar con reservas suficientes para poder financiar estos servicios, en caso de no intentar o no poder acceder a financiamiento voluntario externo.

Esta situación no representaría un problema si se pudiese contar con un programa de refinanciamiento de la deuda, lo cual resultaría totalmente normal para cualquier país con los indicadores de deuda como los que cuenta actualmente argentina. La complicación se derivaría de un contexto internacional desfavorable.
La clave entonces pasa por generar las condiciones internas e institucionales que permitan garantizar un ingreso de divisas que supere a la salida de las mismas.

5. Un acuerdo con el Club de Paris: positivo, pero incrementaría la necesidad de divisas en el corto plazo.
En las cifras de vencimientos futuros de deuda mencionadas anteriormente no se ha contemplado el impacto en las necesidades de fondo que podría tener un arreglo con el club de París.

Si bien en los datos que publica la Subsecretaría de Financiamiento del Ministerio de Economía de la Nación, el total de deuda mantenida con este organismo ascendería a unos US$ 6.870 millones, desde el mismo gobierno se habría confirmado que el total de la deuda rondaría los US$ 8.500 millones.
Evidentemente que toda señal que se brinde acerca de honrar los compromisos asumidos es positiva. De todas maneras, dada la magnitud de la deuda, resulta clave conocer más detalles acerca de cómo se realizaría la operatoria.

Por ejemplo, si se asumiera que la totalidad de la deuda se efectiviza en un solo pago el año próximo, esto implicaría un aumento en las necesidades financieras de entre un 50% y un 60%. Aún considerando que se saldara la deuda en dos pagos, los servicios de deuda de los próximos dos años se incrementarían en promedio entre un 25% y un 30%.

Claramente, en un contexto de deterioro fiscal como el actual, sumado a las cada vez más escasas reservas de libre disponibilidad, ambos escenarios serían prácticamente inviables de no conseguirse nuevos fondos. Resulta evidente entonces que un acuerdo de pago con el Club de París, debería ser realizado en cuotas, como mínimo mayores a los dos años, para que pueda ser considerado viable.

Este acuerdo generaría a priori las condiciones para financiamiento internacional privado y el ingreso de dólares. Por eso le necesidad puede ser focalizada en el corto plazo.

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