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Llega el verano y se multiplican los festivales de folklore.

folkoreargentinoAdemás del tradicional Festival de Cosquín, tallan fuerte el de Chamamé en Corrientes, el de Doma y Folklore en Jesús María, el de La Chaya en La Rioja y el de Malambo en Laborde. Pero no es todo: también hay otros multitarget y numerosas fiestas provinciales.

Es un clásico: cada año, cuando la pantalla de Crónica TV anuncia en placa roja que Estalló el verano, eso significa al menos dos cosas: la primera, que el televidente conoce ya de sobra ese estallido, porque lo ha experimentado en carne propia, en forma de sensación térmica. La segunda, que es tiempo de festivales folklóricos, a lo largo y ancho del país.

Y como muchos de esos festivales están ligados a ese difuso ser identitario de eso que se autodenomina “el campo”, enunciado desde las llanuras o las sierras gringas y chacareras argentinas, la prosperidad de estos megaeventos está directamente relacionada con la prosperidad de ese “campo argentino”. A veces, tratándose de eventos en su mayoría sostenidos por el Estado, con la comidilla política doméstica de turno.

Así que este año, a la par de la bonanza “del campo” –esa que cualquiera puede verificar con sólo echar una mirada a los pueblos donde se organizan estos festivales, más allá del eterno deporte del llanto chacarero–, ya estallaron los festivales estivales de folklore. Página/12 propone una recorrida por el país y algunas de sus múltiples fiestas.
Corrientes, entre el despliegue y la contradicción.
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Desde el miércoles y hasta el próximo 20 de enero, Corrientes tira la casa por la ventana con su 23ª Fiesta Nacional del Chamamé (la novena del Mercosur), cada vez con más despliegue, más días de fiesta y más artistas convocados (unos 60 este año). Los doce días de “Fiesta Grande” tienen su epicentro en el anfiteatro certeramente nombrado Mario del Tránsito Cocomarola, pero también se desparraman por toda la ciudad, con una “gran bailanta chamamecera” en la bella costanera, otra en el Puente Pesoa, un circuito de peñas, cuatro muestras en los museos provinciales, un foro chamamecero, una jornada de libros –de chamamé, claro–, un “mercado del chamamé”, una “peregrinación náutica” por el río Paraná que ya dio inicio a la fiesta a puro acordeón.
 
Este se presenta como un caso paradigmático de las tensiones existentes alrededor de la tradición y sus posibilidades de apertura, tensiones que se agudizan tratándose de un evento centrado en un género particularmente reticente a los cambios; más que un género, una “cultura chamamecera” de fuerte arraigo regional. Por un lado, el festival otorga un espacio propio y diferenciado a una “rave chamamecera”, con grupos que muestran cruces con la electrónica u otros géneros. Hay también un “ring side chamamecero” donde jóvenes acordeoneonistas se baten en un duelo musical hasta dirimir quién logra los mejores solos y se queda con el título de la noche. Pero, por otro lado, una cantidad de artistas “no chamameceros” como Pedro Aznar, Julia Zenko o Baglietto-Vitale habían sido convocados originalmente para mostrar su propia visión del género. El año pasado fueron anunciados con bombos y platillos, y este año terminaron borrados de la programación. Oficialmente se aducen cuestiones presupuestarias, aunque llama la atención que un festival que ostenta tanta inversión y despliegue no tenga un pucho más para cachets que no son de los más altos, o haya hecho mal las cuentas al anunciar sus artistas. Las versiones de las que se hicieron eco los medios locales hablan de que uno o varios diablos tradicionalistas metieron la cola, negando al público la posibilidad de escuchar otros chamamés. La única que quedó en pie de aquel anuncio inclusivo fue Valeria Lynch, que cantará como invitada de las Hermanas Vera. Así, la grilla oficial quedó conformada con artistas de diferentes estilos, pero todos considerados “propios”: Ramona Galarza, Rudy y Nini Flores, Ofelia Leiva, Raúl Barboza, Antonio Tarragó Ros, Mario Boffil, Luis Landriscina y Teresa Parodi, que mostrará el espectáculo que comparte con la uruguaya Ana Prada, entre muchos otros.

Cosquín, con la marca del “Festival Mayor”.

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Con 53 años de existencia, Cosquín no es el festival más antiguo del país, pero sí es, por lejos, el que tiene más chapa, el “Festival Mayor del Folklore”. Sin embargo, debido sobre todo a los vaivenes políticos del pueblo –un intendente que se baja de las filas del delasotismo y se anuncia ferviente kirchnerista a las pocas horas, la denuncia que pesa sobre él por un fraude millonario con fondos girados por la Nación para obras públicas que no aparecen–, este año no estuvo a la altura de su cartel y cerró sobre ultimísima hora una programación que, a falta de fondos y sobre todo de imaginación, queda librada a lo que puedan aportar los mismos artistas convocados.

Así, lo más interesante y diferente de otros años podría resumirse en las propuestas que llevan artistas como León Gieco, que irá con Charly García de invitado, una experiencia que los cordobeses ya disfrutaron en mayo pasado, en los festejos de los 400 años de la Universidad Nacional de Córdoba. O Peteco Carabajal, que hace de su presentación un espectáculo ampliado presentando “Solo y acompañado”, junto a artistas como Mariana Carrizo, Laura Ros, Mavi Díaz y los bailarines Coki y Pajarín Saavedra. O Raúl Barboza y Chango Spasiuk, que en lugar de ir cada uno por su lado hacen honor al acordeón con un espectáculo conjunto. La grilla, por lo demás, podría ser la de años anteriores: desde los masivos Jorge Rojas y Chaqueño Palavecino, hasta los que transitan senderos menos estridentes como Juan Falú, Aymama o el Dúo Coplanacu, pasando por los ascendentes Arbolito (que ganaron el premio Consagración 2010 de Cosquín con su propuesta tan folklórica como rockera), hay lugar para todos los que entraron. Como siempre, se lo podrá ver por la tele, desde el 19 y hasta el 27 de enero próximos. Pero lo que se verá, claro, será una mínima parte, la que transcurra en la Plaza Próspero Molina, no siempre la más trascendente. Lo que suceda en las peñas, calles, balnearios y ferias –que también hacen a Cosquín– quedará en el recuerdo de quienes vayan a vivir el festival al Valle de Punilla.

Jesús María, tierra de domas varias.

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Hasta este domingo, y también en Córdoba, se vive la 48ª edición del Festival de Doma y Folklore de Jesús María, evento tradicional si los hay. El acento aquí está puesto no tanto en la grilla artística –que la hay, aunque tradicionalmente despareja en cuanto a calidad y renombre de los convocados– como en el rito y la competencia que implica la doma, el magnetismo de la caballada, la presteza de los jinetes. Jesús María es, además, tierra de gringos chacareros, fiel exponente de ese ser “del campo” tan próspero como dispuesto a cantar el Himno en defensa de la Sociedad Rural. Así que las comidillas de todos los años no tienen que ver con la música o los artistas convocados, sino con las figuras políticas que se dan cita o evitan la apertura, las fotos y declaraciones públicas que deja o retacea el evento: toda una doma aparte.

El festival se está transmitiendo por Canal 7 y entre los artistas que restan figuran Soledad, Los Alonsitos, Los Manseros Santiagueños, Jairo y Raly Barrionuevo. La novedad en el llamado “campo de la doma” está en el “Desafío de Campeones”, que tendrá lugar el último día del festival y será protagonizado por jinetes con títulos e hinchadas propias.

La Rioja, prohibido no chayear.

rioja chaya
Una fiesta con particulares características identitarias es, sin dudas, la de La Chaya, que este año se realiza del 8 al 12 de febrero, en el Autódromo de La Rioja. La Chaya está ligada a los festejos de los carnavales, con códigos propios, el más vistoso de todos, claro, la costumbre de arrojarse harina y agua entre los festejantes, además de las empanadas y el vino en abundancia. Al recién llegado tal vez lo tome por sorpresa ser recibido con un ramito de albahaca que se lo coloca inmediatamente en su oreja. Tarde puede darse cuenta de que se trata de una invitación a chayear. “Algunos se asustan, lo sienten como una invasión de harina, pero tiene que ver con una tradición originaria, la celebración diaguita del fin de la cosecha”, explica la Bruja Salguero, una de las figuras locales convocantes, sobre esta fiesta que, más que vivirse mirando hacia un escenario, se vive en las calles, en el mismo juego compartido. Los organizadores celebran con el lema “Chaya 2013. Es nuestra” que después de varias gestiones privadas con malos resultados el evento haya pasado a manos del Estado provincial, lo cual posibilita, por ejemplo, que una cantidad de artistas locales emergentes tenga su lugar destacado. Será transmitida por Canal 7 y son varios los artistas destacados convocados para la grilla artística.

Laborde levanta polvareda.

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El 46º Festival Nacional del Malambo ya está en marcha en Laborde, y se extiende hasta este domingo. Se trata de un evento de lo más pintoresco, centrado en la competencia entre bailarines de todas las edades que, solos o en grupos, hacen honor a este ritmo que implica gran destreza técnica. Hasta esta ciudad del sur de Córdoba llegan año a año delegaciones de todas las provincias, con el entusiasmo necesario para competir en diferentes rubros y ser evaluados por un “jurado de notables”. Es éste el corazón de una fiesta que copa por unos días una ciudad con la pasión por el malambo, y que deja simpáticas postales de chiquilines y abuelos levantando polvaredas a la par.
 
La cuestión no se agota en lo regional, porque llegan también delegaciones de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Uruguay, para mostrar el folklore de sus países “fuera de competencia”, según estrictamente se aclara. Las delegaciones provinciales compiten divididas por día, y el domingo llega el momento más esperado: la entrega de premios a los ganadores de cada rubro y la consagración del nuevo “Campeón Nacional del Malambo”. El festival se completa con eventos paralelos como talleres, conferencias y una “Peña del Festival”, pensada como un espacio de intercambio de las delegaciones en un ambiente más distendido. En cuanto a la parte artística, se concentra en un número por día, y restan las actuaciones de Cuti y Roberto Carabajal, Dúo Coplanacu y Los Chaza.

Los multitarguet.
Cada vez más, hay festivales que dejan de ser folklóricos para apostar al amplio panorama de la canción melódica, esa que reúne a la gran familia argentina. Citaremos aquí sólo dos ejemplos emblemáticos: la Fiesta Nacional de la Cebada Cervecera en Puán y el Festival de Peñas de Villa María. La primera está reuniendo hasta el domingo en esa localidad bonaerense a artistas como Miranda!, Coti, Dyango y Opus Cuatro, además de coronar a la Reina de la Cebada Cervecera y de proponer jineteadas de novillos con grupa, bastos y encimera, concursos de “riendas libres” y jineteadas para aficionados. El Festival de Peñas de la localidad cordobesa propone entre el 1º y el 4 de febrero, por su parte, una programación aún más ecléctica, que es cifra de su identidad, mezclando artistas como Jorge Rojas con la española Rosana, Cacho Buenaventura y Los Carabajal (todo en una misma noche), Chaqueño Palavecino, Pimpinela, Jairo, carismas jóvenes como los de Abel Pintos, Axel y Luciano Pereyra, y una velada final cuartetera con grupos como La Barra, La Fiesta y Banda XXI.

Como en botica.
La lista de festivales folklóricos de verano sigue, tan extensa como variada. Por nombrar sólo los próximos, en la provincia de Buenos Aires, desde hoy y hasta el domingo, se anuncian el Festival de la Fortinera Deroense, el Festival del Folklore Surero en Pehuajó, el Festival de Fortines en Ranchos. En la zona de Cuyo, por estos días se festeja la Fiesta Nacional del Chivo y la Fiesta Provincial del Cordero en Malargüe, la Fiesta del Artesano en San Francisco del Monte de Oro, el Festival del Lago en Potrero de los Funes, la Fiesta del Morro en San José del Morro, el Festival del Agua en Las Vertientes, la Fiesta del Labrador en Villa de Praga, el Festival de los Diques en Cortaderas. Y más adelante la Fiesta de la Semilla y la Manzana en Rodeo Iglesia, San Juan, y el Festival de la Cueca y el Damasco en Mendoza, y “Canta Cuyo en Calle Angosta”, en el lugar de Villa Mercedes, San Luis, que hizo famoso la cueca.

La Pampa se concentra en eventos como la Fiesta Nacional del Caballo y la Tradición en Ingeniero Luigi, el Festival de Doma y Folklore de Intendente Alvear, la Fiesta de la Ganadería de Victorica; la Patagonia también tiene sus citas tradicionales como la Fiesta Nacional de la Cereza en Los Antiguos, Santa Cruz, que se hace este fin de semana. Y la lista es más extensa aún hacia el norte del país, con citas como el Enero Tilcareño de Jujuy, el Festival del Camping en Cachi, Salta, el Festival del Membrillo en Las Juntas, Catamarca, el caluroso Festival de La Salamanca en La Banda, Santiago. Imposible nombrarlas a todas: desde las más pequeñas localidades hasta las que ostentan festivales con despliegue, hay de todo y para todos en materia de fiestas y folklore argentino.
jineteada La Pampa

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